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El Sabio rey, después de 800 años. Un nacimiento celebrado en la actualidad


Retrato imaginario del rey Alfonso X de Castilla (1221-1284), que fue rey de Castilla y León e hijo de Fernando III de Castilla y de la reina Beatriz de Suabia. Alfonso X falleció en Sevilla en 1284, y sus restos mortales reposan actualmente en la Capilla Real de la catedral de Sevilla. / Artista: Joaquín Domínguez Bécquer  (1817–1879) Blue pencil.svg Retrato imaginario del rey Alfonso X de Castilla (1221-1284), que fue rey de Castilla y León e hijo de Fernando III de Castilla y de la reina Beatriz de Suabia. Alfonso X falleció en Sevilla en 1284, y sus restos mortales reposan actualmente en la Capilla Real de la catedral de Sevilla. / Artista: Joaquín Domínguez Bécquer (1817–1879) Blue pencil.svg

La vida de Alfonso X constituye todo un relato novelesco al más genuino estilo de enredo bizantino. Este 2021 conmemoramos los 800 años del nacimiento del rey Sabio, un 23 de noviembre en Toledo, y muchos homenajes rinden homenaje a su mérito. Monarca muy de su tiempo y de los nuestros, con ojo atento observó todo lo que acontecía; en 1935 fue reconocido como astrónomo y un cráter lunar recibió la denominación de Alphonsus.

Un rey cuya fama y apodo casi ocultan los denodados esfuerzos que dedicó a lo largo de su vida para acceder al trono del Sacro Imperio Romano Germánico que por herencia materna reclamaba. Intentos continuos que le llevaron a un completo fracaso.

Batalló contra los musulmanes tras el fallecimiento de Fernando III, el Santo, su padre, y conquistó Cádiz; sofocó una revuelta contra los mudéjares en Murcia…este incipiente trasiego militar será el núcleo gordiano que marcará su tránsito por la tierra hasta el final de sus días en Sevilla el 4 de abril de 1284; pocas luces y muchas sombras en las postrimerías de su reinado al tener que enfrentarse a su propio hijo, el infante Sancho, al que desheredó.

Fácil resulta imaginar la infancia del futuro rey Alfonso entre territorios fronterizos hoy Galicia y Portugal y otros algo más alejados como su querida Salamanca: educado y formado en idiomas y disciplinas académicas, se relacionaba con otros herederos de reinos limítrofes.

Militares, poderes eclesiales, siervos y señores, esponsales y matrimonio de Estado con la infanta Violante de Aragón en Valladolid, casi repudiada por su esterilidad sospechada, mantuvo relaciones extramaritales, entre otras féminas, con la famosa Mayor Guillén de Guzmán. El 1 de junio de 1252, será entronizado rey de Castilla y León.

Le tocaba por tanto, reforzar su propia corona en el interior de una España llena de conspiraciones por parte de la nobleza que veía esquilmadas sus prebendas a ratos, según se escoraba la política del monarca hacia un lado o hacia otro. Conciliábulos y conciliaciones a partes desiguales. Reclamaciones ilustres calmadas o soterradas entre rey y súbditos.

Las relaciones fraternas del Sabio no brillaron por la concordia; disparidades y distancia y ejecución tras rebelarse a sus dictados.

Obstinado por la fama exterior y el oropel público, se afanó por el control de límites que excedían de sus dominios. Todo un instinto de superación que le trajo a mal traer: necesitaba ver reconocida su preminencia feudal en todo momento. Peleas intestinas, deseos imperiales, insatisfacción personal e ínfulas regias en medio de una población variopinta: cristianos, mudéjares y musulmanes: policromía humana en un mosaico hispano.

Alfonso nunca olvidó su apellido materno de la familia Hohenstaufen, y le daba alas para seguir anhelando y exigir sus derechos al Imperio. Entrega importantes sumas de dinero y tropas con el fin de recabar todo el apoyo necesario. Era una obsesión que consideraba legal y legítima. El Rey no cejaba en su empeño abarcador para engrandecer su herencia y perpetuarla en la posteridad: villas y poblados, propaganda política y logros económicos.

Su época está marcada por las famosas cofradías, antecedentes de los gremios; patrocinó ferias coincidentes con festividades religiosas muy en la línea del momento; abultó las arcas del reino y lo dotó de un importante impulso exterior, favorecido con la creación del honrado Concejo de la Mesta, que reunió a todos los pastores de León y de Castilla en una asociación nacional otorgándoles importantes prerrogativas y privilegios. De esta manera fomentó el comercio y obtuvo pingües beneficios monetarios.

Caminos recorridos y otros avasallados, anexiones territoriales, engrandecimiento de la corona secular, de Aguilar de Campoo a Treviño, de Cangas de Tineo a Villa Real…suma y sigue en un batallar continuo y euforizado por los triunfos conseguidos: expulsión y despoblamiento, áreas revueltas recuperadas, plazas menores subyugadas y la iglesia, instrumento de gobierno. Repoblación en marcha.

Vida regia muy afaenada desplegada en varios campos con diferentes horizontes: el monarca encontró importantes dificultades en su empeño imperial. En la propia Castilla, muchos nobles seguían expresando su desacuerdo por las exigencias extraordinarias de dinero y soldados: rebeliones, conquistas y asentamientos.

Alfonso lo tenía muy claro: el rey era la cabeza del reino y de la Administración pública, decidía la política exterior, vicario de Dios, legislador y juez supremo, jefe del ejército: no dejaba resquicio al que no llegaran sus tentáculos reales, de ahí sus denodados esfuerzos por reforzar todo el poder de la Corona.

Asistimos a un desfile de eclesiales políticos y diplomáticos: prebendas reales y materiales, colaboradores fieles y estrechos de un rey polifacético y poligráfico.

Emprendió reformas legislativas: renovó y unificó los diversos fueros que regían sus dominios con la redacción del Fuero Real a la vez que encomendó a su equipo de juristas la elaboración de un nuevo código legal basado en El Espéculo y en el Derecho romano-canónico: hablamos de las Siete Partidas.

Una gran aportación a la cultura fue la redacción poética de sus Cantigas de Santa María, escritas en gallego. Cortesanos, intelectuales, ciencia y poesía, escritores: biblioteca y scriptorium; tuvo el acierto de reunir a un nutrido grupo de intelectuales extranjeros y el buen tino de cobijarlos bajo el “formato”, más bien etiqueta, de la famosa Escuela de Traductores de Toledo, más famosa y poco Escuela, sí en Toledo, pero escasos o ningún traductor; controversia terminológica aparte, labor más que meritoria la que desarrollaron esos viajeros “foráneos” que atraídos por fronteras diluidas en Castilla decidieron afincarse en la capital… Y sin descanso, afronta diversas operaciones militares a la vez que sucumbe, por fin, a la consecución de la corona imperial alemana. Las alianzas matrimoniales muy de las costumbres del momento aplacaban los ánimos soliviantados…

Trajín de dádivas, pagos y dominios en usufructo era el peaje que el rey exigía por mantener su empoderamiento, su dominio más allá de lo que le correspondía.

Firmas de tratados y ratificaciones, cesiones y concesiones: su oficio de rey le obligaba a estar a varias bandas…Se fijan fronteras, tributos militares y afianzamiento de relaciones no siempre fáciles de llevar. Tiranteces políticas y militares a uno y otro lado del terreno, alianzas y recuperación de posibles derechos allende los Pirineos o más allá de los mares. Convenientes los tratados de paz para avanzar en estas décadas procelosas.

No ceden tiranteces ni tensiones al sur de la península, pactos inestables y conflictos continuados. Y siempre el disgusto de una nobleza, levantisca, que agazapada se alza en favor de los derechos que se arroga propios. Pago de maravedíes que acababan pactando el fin de la enemistad entre adalid musulmán y líder cristiano. Beneficios mutuos de conveniencias propias y ajenas.

Treguas sucesivas a las oleadas del invasor sureño. Paz concedida en una convivencia territorial complicada de sostener y compleja de continuar. Enemigos y flotas derrotadas, cerco finiquitado…Y sin parar… continuos hostigamientos que culminan con el desembolso de parias, pero… los problemas quedaban latentes y próximos a resurgir.

Al tiempo. Finalmente permanecerá en sus dominios castellanos olvidándose para siempre de su sueño “sacroimperial” en vida: no pondría el pie en dominios germanos nunca. Alfonso X se creyó, hasta el tuétano, revestido de unos poderes superiores subvenidos de su mandato real, de su herencia familiar y su valía profesional.

Parece que de haberlo logrado se habría propuesto emprender una cruzada para conquistar Tierra Santa. No pudo ser. Siempre quedará África, debió pensar. Y destinó recursos y energías hacia el norte de esas tierras tan próximas y tan agrestes.

Todo ese aparataje se redujo a ciertas escaramuzas de contendientes soliviantados por sus enemigos. Incursiones y rapiñas expedicionarias, nada más. Saqueos cuartelarios que no impidieron el fracaso de una gran cruzada y que se quedó, en eso. En la intención. Lugares arrebatados, localidades apaciguadas, muerte y vida, campañas militares y sucesión de capitulaciones.

Sus últimos años no le depararon mayores éxitos militares ni políticos y ponen a prueba la tolerancia de caracteres enfrentados entre sus propios herederos. Jalonada su vida por enfermedades sucesivas de las que se recuperaba con el aliento suficiente para recobrar sus posiciones políticas, su cuerpo maltrecho y desgastado, cedió a los 63 años de edad. Mucha herencia y muchas reclamaciones a la hora de su muerte por parte de sus hijos, muchos, naturales y sacramentados.

De sobra es reconocida su labor literaria: amalgama de trovadores, poetas, políglotos y sabios como él, viajeros y andariegos, lectores y literatos, una Academia medieval, con visos de modernidad real, con repercusión futura y vigencia presente: Crónicas e Historia, Tratados y Juegos, Minerales y Ajedrez, Códices y miniaturas, Dados y Deportes, manuscritos gloriosos salvados de las cenizas, arte y pintura, canciones, estrellas, versos e ilustraciones, aparato decorativo bellísimo en sus páginas. Cuentos. Todo un epítome de ideologías medievales, modelos de jurisprudencia y referentes filológicos de un castellano culto. Apuntes y anotaciones, imágenes y figuras valiosas del pasado en un presente durativo. Documentos y textos, poliantea escrita y transmitida de generación en generación con trascendencia histórica. Perspectivas e interpretaciones de una ingente obra intelectual y política. Un rey para la Historia, la historia de un rey.

(Artículo, modificado y publicado, en la Revista Literatura Abierta)

Doctora en Ciencias de la Educación, Licenciada en Filología Hispánica y Diplomada en Filología francesa. Actualmente Profesora de Lengua Española en la Universidad Pontificia Comillas (Madrid) donde ha desarrollado distintas responsabilidades de gestión.

Ha impartido cursos de doctorado y Máster en Didáctica de Segundas Lenguas en la Escuela Diplomática del Ministerio de Asuntos Exteriores de España y en universidades extranjeras, entre otras: Wharton College, en la School of Law de Seattle University, Université de Strasbourg, y desde 2002, es profesora invitada en la Copenhagen Bussiness School de Dinamarca, en el Tecnológico de Monterrey (México), en la UNAM de DF (México) y en la Universidad de Ginebra (Suiza). Forma parte del claustro de la Universidad de Maroua en Camerún.

Destacan entre sus publicaciones, Con eñe, Lengua y Cultura españolas; Cuadernos didácticos para el guión de cine (C.D.G.); En el aula de Lengua y Cultura; Idea y redacción: Taller de escritura, y ediciones críticas de diferentes obras literarias enfocadas a la enseñanza: La tesis de Nancy, El conde Lucanor, Romancero, Fuenteovejuna…

Asiste como ponente invitada a congresos internacionales, entre los que destaca el último celebrado en La Habana sobre Lingüística y Literatura. Ha participado en la Comisión para la Modernización del lenguaje jurídico del Ministerio de Justicia y en diferentes Jornadas de Innovación docente. Dicta conferencias y publica artículos sobre la interconexión lingüística en traducción.

Su investigación se centra en la metodología de la enseñanza del español (lenguaje para fines específicos) y análisis del discurso.

Actualmente coordina el proyecto de investigación Violencia y Magia en el cuento infantil y forma parte del programa Aglaya sobre la investigación en mitocrítica cultural.

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