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De la Paz de París de 1814 a la Paz de París de 1815


(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Abordamos un corto pero intenso período histórico en el final de Napoleón, y el inicio de la época de la Restauración.

A finales del mes marzo de 1814 las tropas rusas y prusianas entraron en la capital francesa, y el 30 de mayo se firmaba la conocida como primera Paz de París.

El principal problema de las potencias vencedoras pasaba por decidir quién ocuparía el trono de Francia. Había varias alternativas. En primer lugar, estaba la postura defendida por Metternich, que pasaba por una Regencia de María Luisa o del propio Napoleón, pero con abdicación en el hijo de ambos, el rey de Roma. No cabe duda de que Metternich abogaba por un monarca de origen austriaco. Pero en esta postura se encontraba solo. Otra opción que circuló entre los aliados era la de Bernadotte, el antiguo mariscal de Napoleón y ahora rey de Suecia, como llegó a pensar el propio zar Alejandro I, aunque tampoco era contrario a la solución austriaca. Pero pesó más la postura británica de devolución del trono a los Borbones, aunque no despertaran ningún entusiasmo en el zar. Así pues, Luis XVIII fue coronado rey de Francia, y Napoleón pasaría a la isla de Elba.

La Paz estableció que Francia debía regresar a las fronteras de 1792, aunque con Saboya, Avignon, una zona en el valle del Mosa y del sur del lago de Ginebra. Estas concesiones territoriales, junto con la no exigencia de indemnizaciones económicas, supusieron un verdadero ejercicio de generosidad hacia el país derrotado. Puede interpretarse por el hecho de que las potencias vencedoras solamente quisieran hacer responsable a Napoleón de lo que había ocurrido y no a Francia, y/o para evitar el desarrollo del revanchismo en el país, facilitando el desenvolvimiento del reinado de Luis XVIII.

Eso sí, por si acaso, se decidió fortalecer una especie de barrera en las fronteras de Francia para evitar veleidades expansionistas futuras. En primer lugar, Holanda ganó territorios, Austria se quedaría con zonas italianas del Norte, se garantizó la independencia de Suiza, y se estableció la libertad de navegación por el Rin. Pero, al calor de los acontecimientos que se iban a desarrollar inmediatamente, el mapa de Europa variaría de nuevo en esta zona por la segunda Paz de París, además de abordarse cuestiones de gran calado en otras zonas.

El Congreso de Viena se abrió el 18 de septiembre de 1814, impulsado por el príncipe de Metternich, con el fin de replantear el mapa de Europa, y buscar el equilibrio de poder en el continente. Allí destacaron, además del ministro austriaco, el zar Alejandro I, el ministro francés Tayllerand, superviviente de tantas situaciones, y el británico vizconde de Castlereagh, aunque hubo representantes de muchos más Estados, pero sin el poder de decisión de los nombrados, además de Prusia.

El Congreso se desenvolvió de una manera peculiar, sin grandes reuniones plenarias. La diplomacia funcionó más en fiestas, banquetes, cenas de galas, bailes y recepciones, para después concretarse los asuntos en reuniones en pequeños grupos.

Las deliberaciones se interrumpieron de forma abrupta cuando Napoleón volvió a irrumpir con su regreso a Francia, inaugurando el Imperio de los Cien Días.

Al final, el Congreso se cerró el 9 de junio de 1815. La Batalla de Waterloo tuvo lugar el 18 de ese mismo mes de junio, con la derrota total de Napoleón.

La nueva situación internacional obligó a una segunda Paz de París, firmada el 20 de noviembre de 1815, y que estableció unas condiciones mucho más duras para Francia. En primer lugar, esta vez sí se impuso una indemnización de guerra, cifrada en 700 millones de francos, además de que Francia tendría que devolver los tesoros artísticos que sus tropas habían sustraído de algunas naciones. En este sentido, debemos recordar el saqueo producido en España, aunque no se devolvieron todas las obras, como la famosa Inmaculada Soult. Territorialmente, Francia perdía el Sarre, que pasaría a Prusia. Además, el país tenía que aceptar la presencia de un potente ejército durante un plazo de tres años.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.

Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.

 


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