Los Godos. El arrianismo (II)
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Historalia
Se atribuye la conversión de los godos al arrianismo, ya en el siglo IV, a la obra de un sacerdote de su mismo origen, Wulfila, quien para llevar a cabo su misión, se molestó en traducir la Biblia a su lengua, el gótico, prueba incuestionable para algunos historiadores, de la conversión masiva de ese pueblo, cuando estaban asentados entre el Danubio, el Dniéster, y el mar Negro. La base argumental de los documentos, era la constatación de la existencia de cristianos huidos a esas regiones, durante las persecuciones de los emperadores romanos del siglo III, lo que habría preparado el ambiente, para la conversión de los godos y otros germanos. Además hay otras fuentes (Somozeno, Sócrates…) donde se notifica la presencia de prisioneros cristianos – principalmente clérigos de Capadocia, capturados en las incursiones godas, en esas regiones – que gozaban de gran respeto entre los bárbaros por su santidad – es decir, su conducta – y por las curaciones y milagros que realizaban.
Los hechos están narrados en parte, en la obra de Isidoro de Sevilla “Historia de los godos”, que copiaba fuentes anteriores, aunque éste cambió la información, debido a que ya estaba establecido el reino visigodo en Hispania. Isidoro afirmaba que Atanarico, acogió en su tierra a misioneros, después de pactar con los emperadores, y permitió la existencia de iglesias, aunque se trataba de arrianos, que creían en la inferioridad del Hijo frente al Padre y los distinguía del Espíritu Santo (con rechazo de la semejanza divina, “omoios”, creencias difundidas por Arrio y condenadas por el Concilio de Nicea del año 423, presidido por el emperador Constantino, tal como escribí en mi texto anterior), creencias, en fin, que se asemejaban más a las suyas (la tríada de Thuiston, Wotan y Donar), las del godos, por lo que se convirtieron en arrianos, y siguieron siéndolo durante 213 años. Es de suponer que algunos bárbaros, se sintieron atraídos por la nueva fe, impulsados por las curaciones, que esos sacerdotes cristianos (arrianos) operaban entre las poblaciones, al tener unos conocimientos médicos más desarrollados, sanaciones que eran interpretadas o vendidas como milagrosas.
Pero volvamos a Wulfila y la traducción de la Biblia al godo, y con ella, las aseveraciones sobre el cristianismo de los tervingios, la parte de los godos que llegó a Hispania (los tervingios eran godos como los greutungos, separados espacialmente, y como unos quedaban al oeste y otros al este del mundo romano, estos les aplicaron los gentilicios de visigodos y ostrogodos respectivamente). Del personaje de Wulfila, apenas sabemos que era, posiblemente, un mestizo nacido hacia 310 de madre goda, o que provenía de una familia romana de Asia Menor (Turquía), prisionera en territorio bárbaro. Lo sorprendente es que, siendo prisionero, aprendiese a leer y escribir con la calidad suficiente, como para dominar el latín en territorio bárbaro, y aún más que conociese las claves lingüísticas de su lengua materna, el gótico, que era una lengua no escrita. Por lo tanto, podía tratarse en sus orígenes, de un personaje que ya conocía la escritura rúnica, escritura de los elegidos, quizá sacerdotes germánicos, lo que unido a su nombre, que significa “lobezno” en godo, y estando el animal muy relacionado con la mitología germana, hace pensar que podría estar relacionado por nacimiento, con grupos aristocráticos. El latín, parece que lo dominó después, durante su estancia en la corte de Constantinopla, donde al parece estuvo viviendo varios años, según figura en la “Historia de la Iglesia”, del bizantino Filostorgio, y donde se convirtió al cristianismo, siendo consagrado obispo en 341, por el arriano Eusebio de Nicomedia. Inmediatamente fue enviado de vuelta a la Gotia como misionero, portador de un cristianismo de corte arriano, el mismo de los emperadores de su tiempo y, quizá, llevando ya la Biblia traducida bajo el brazo. Aunque sabemos, también, que fue expulsado de entre los godos, hacia el 348, o sea, uno siete años después de su vuelta, periodo que para P. Scardigli, fue suficiente para lograr que los godos absorbieran sus doctrinas, gracias a los conocimientos que tenían desde hacía tiempo, de la filosofía griega, lo que resulta cuanto menos sorprendente, y siempre hipotético. Lo último que sabemos de Wulfila, es que participó en el Concilio de Constantinopla del 381, como defensor del arrianismo, según las fuentes cristianas, que elaboraron una historia coherente, sobre sus actividades.
Pues eso.
(Continuará)
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.