Trascendencia de la Revolución Francesa (I)
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Historalia
Quizá demasiadas veces, las discusiones sobre las consecuencias de la Revolución francesa, ha quedado reducidas a juicios personales, acerca de si fue o no “algo bueno”. Lo que no es lo mismo, a mi parecer, que evaluar sus consecuencias, para el mundo en el que vivían los franceses en aquellos tiempos. Desde la Revolución, muchos historiadores han argumentado que, para bien o para mal, aquella alteró profundamente la mayoría de los aspectos de la vida en Francia. Sin embargo, en las últimas décadas, algunos estudiosos insisten, en que las consecuencias de la misma, fueron mínimas en lo que se refiere, a un verdadero cambio social. François Furet, por ejemplo, argumentaba que hasta bien entrado el siglo XIX, la sociedad francesa permaneció prácticamente igual, que bajo el Antiguo Régimen. Según sus razonamientos, hasta que Francia no pasó por su propia revolución industrial, en la década de 1830, las pautas de trabajo y de vida cotidiana, eran muy similares a las de antes de la Revolución.
Evidentemente estos historiadores, que McPhee llama “minimalistas”, coinciden con sus adversarios, en que la vida política francesa sufrió una profunda transformación. Por primera vez, un enorme y laborioso país se transformaba, siguiendo pautas republicanas y democráticas. Ni siquiera la restauración de la monarquía en 1814, fue capaz de invertir el cambio revolucionario, de un absolutismo monárquico a un gobierno constitucional y representativo.
Por otra parte, la experiencia de años de debate político, de campañas electorales y nuevos derechos políticos, significaba que la idea de ciudadanía, estaba ahora profundamente arraigada. Aquellas nuevas ideas, se habían ido extendiendo de boca en boca, a través de la palabra impresa, en lo que podría describirse, como una revolución en la “cultura política”. Millones de personas se acostumbraron a la idea, de que una forma de gobierno sólo podía ser legítima, si estaba basada en algún tipo de soberanía popular. Malcolm Crook (profesor de historia francesa en la Universidad de Keele) ha calculado, que unos tres millones de hombres, se vieron involucrados en votaciones, a lo largo de la década de la revolución. En esos años hubo tantas elecciones (varias por año) e interminables procedimientos de votación, que llegaron a provocar un cierto hartazgo popular.
Los historiadores también coinciden, acerca de la importancia ideológica de la revolución. Veinticinco años de agitación política y divisiones, dejaron un legado de ideologías en conflicto, que han perdurado hasta nuestros días. La revolución fue un rico semillero de ideologías, que abarcan desde el comunismo al realismo autoritario, pasando por el constitucionalismo liberal y la democracia social ¿”Libertad” se refería a las libertades cívicas y políticas, o también a la libertad económica? ¿Y cómo había que entender la “igualdad”: cómo igualdad ante la ley, de derechos políticos, de estatus social, de bienestar económico, de razas, de sexos? Estas cuestiones estaban en el meollo, de las divisiones sociales y políticas, durante la revolución: hoy en día muchas de ellas, siguen sin resolverse.
La memoria de Napoleón, proyectaría una larga sombra del hombre fuerte, que restauró el orden y la estabilidad, pero a costa de un gobierno militar y una guerra casi continua. Retrospectivamente el periodo de mandato jacobino, resulta atractivo por su énfasis en la democracia y la igualdad social, y por su defensa heroica de la revolución en 1793-1794. Pero al mismo tiempo, evoca imágenes negativas del Terror, y los controles sobre las libertades civiles.
Por otro lado, en cambio, habría cantidad de personas para las cuales, el recuerdo de la revolución, evocaba imágenes negativas de sufrimiento y horror. Los numerosos nobles, y la gran masa de sacerdotes de parroquia, que se unieron al Tercer Estado en 1789, experimentaron una interminable pesadilla, cuando la revolución abolió los privilegios y títulos de los nobles, y llevó a cabo cambios devastadores en la Iglesia. La implicación –tanto activa como de complicidad – del clero refractario en la contrarrevolución, y la consiguiente proscripción y descristianización durante el Terror, acabaría uniendo a la Iglesia y monarquía, en una ideología realista de derechas, que sería uno de los movimientos políticos más importantes de Francia, de los 150 años siguientes.
Pues eso.
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.