El Estado liberal y el moderno sistema monetario en España
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Historalia
La modernización del sistema monetario español en el siglo XIX consistió en la implantación de una sola unidad monetaria, dada la diversidad de monedas de distintas épocas y territorios que circulaban en España como herencia del Antiguo Régimen. Este hecho dificultaba los intercambios, junto con la diversidad de pesos y medidas, con sistemas de cuenta que no eran decimales. Otro tercer factor que dificultaba las transacciones económicas era que circulaba mucha moneda extranjera y de las antiguas colonias. No es arriesgado afirmar que España contaba con uno de los sistemas monetarios más heterogéneos y caóticos de Europa. Así pues, para crear y vertebrar un mercado nacional era imprescindible una profunda reforma del sistema monetario.
En 1848 y 1864, en el reinado de Isabel II, se dieron unas disposiciones para crear un sistema bimetálico –oro y plata-, con el real como unidad básica. En 1848 se estableció, efectivamente, que el real de plata sirviese como unidad base. En 1864 se extinguió la unidad de cuenta tradicional, el maravedí, y el ministro Salaverría estableció como unidad efectiva el escudo (10 reales). Ninguna de estas medidas funcionó. El gran cambio en la España liberal con el fin de obtener una moneda moderna, terminar con el caos, modernizar la economía y alinearse con la Unión Monetaria Latina se dio con el gobierno provisional surgido de la Revolución de 1868. El ministro de Hacienda, Laureano Figuerola, implantó la peseta, equivalente a 100 céntimos, como unidad monetaria oficial, una pieza que tenía un origen catalán. En 1870, la peseta se convirtió en unidad de cuenta oficial. Al parecer, las primeras monedas que se había acuñado con ese nombre aparecieron en Barcelona en la Guerra de la Independencia, siguiendo el modelo de las monedas del Consulado y del primer Imperio franceses.
El sistema monetario español, al basarse en el bimetalismo, acabó empleando el patrón plata, por la depreciación de la misma y, sobre todo, por la desaparición del oro de la circulación por su mayor valor. No fue fácil que se implantase la peseta y hubo que esperar a finales del siglo para que su uso se generalizase en todas las transacciones económicas. El factor determinante tuvo que ver con la creciente emisión de billetes de banco. En ese sentido, hay que señalar que el ministro José Echegaray estableció en 1874 que la emisión en exclusiva de billetes de papel moneda con la unidad de cuenta de la peseta correspondiese al Banco de España.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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