La globalización y los virus (1)
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Historalia
La bioarqueóloga Cat Jarman afirma que el término “globalización”, es muy adecuado para describir lo que ocurrió en el periodo 793-1066 (época de los vikingos), en el cual unas finas venas se extendieron por todo el mundo, mucho más lejos de lo que lo habían hecho anteriormente. La adopción cada vez más frecuente, de tecnologías marítimas avanzadas en el norte, se unió a un deseo renovado de artículos prestigiosos y exóticos y, un flujo constante de plata, procedente del califato islámico. Seguir la pista a los objetos y materiales, que iban de un lado a otro, las rutas por las que circulaban y, la gente que tomaba parte en las transacciones, es algo parecido a observar una gota de agua, que desciende por el cristal irregular de una ventana: fluye hacia abajo con la gravedad, cambia de ruta y dirección al encontrar cualquier defecto en el cristal y, se detiene cuando llega a un obstáculo insuperable, hasta que reemprende de nuevo el camino, cuando se le unen más gotas, que le dan el impulso necesario.
Sin embargo esa y otras globalizaciones, tienen un efecto menos deseado, que apenas comenzamos a aclarar. En la primavera del 2020, cuando el mundo se hallaba en medio de una pandemia global, un grupo de científicos publicó un artículo de investigación, sobre los orígenes de la viruela. El equipo había conseguido extraer el ADN del virus, de esqueletos antiguos. Esto demostraba, según ellos aseguraban, que ya la viruela circulaba posiblemente en el 600 d. C. En una muestra de 525 individuos de Eurasia y las Américas, identificaron a 13 que habían muerto, con toda probabilidad, a causa de esa enfermedad. Y resulta que todo ello, tiene mucho que ver con los vikingos y, algo en lo que ella (Cat Jarman) cree firmemente, sus conexiones con las Rutas de la Seda.
El estudio de la viruela demostraba, que 11 de los individuos en los que se había identificado el virus, se remontaban a la época vikinga, o hasta doscientos años antes de la misma, mientras que los dos últimos eran más modernos. Las muestras procedían de Escandinavia, Inglaterra y Rusia. Las fechas del radiocarbono para tres de las muestras, sugerían que el virus había sido prevalente, casi doscientos años “antes” de la época vikinga. Pero, al igual que sucede en Repton, Inglaterra, donde se encuentra un yacimiento que analiza Jarman, los científicos no habían tenido en cuenta el efecto del reservorio marítimo y, ello a pesar de que al menos dos de los individuos examinados, mostraban pruebas de dietas, basadas en alimentos procedentes del mar. Si se hacen las correcciones apropiadas, las fechas avanzan, lo que significa que el virus sólo se identificó en muestras de la época vikinga, aunque los investigadores analizaron el ADN, que abarcaba casi treinta y dos mil años de historia. Esto es algo extraordinario en sí mismo, pero, al profundizar en la investigación, el material revela todavía más sobre los posibles mecanismos. Para comprobarlo, podemos examinar una tumba de Oxford.
En 2008 llamaron a arqueólogos para que excavaran ante el edificio, de una ampliación del St. John’s College. Encontraron algo totalmente inesperado: una fosa común que contenía 35 esqueletos masculinos. Al parecer, todos habían sido arrojados a un pozo y presentaban múltiples lesiones, que incluían heridas de espada. Los hombres eran robustos y altos, la mayoría de ellos entre los 16 y los 35 años. Algunos de los cuerpos mostraban indicios de estar carbonizados, cosa que indicaba que, quizá, hubieran estado expuestos al fuego, antes de ser enterrados. No había ajuar funerario alguno con ellos. Aquello era, claramente, el resultado de una masacre.
Las fechas de radiocarbono situaban la tumba en torno a los años 900-1000 d. C…. y se sugirió que podían pertenecer a víctimas de la llamada masacre del Día de San Bricio, que tuvo lugar en Oxford el 13 de noviembre del año 1002. Aquel día, el rey inglés Etelredo el Indeciso, había ordenado la matanza de “todos los danos que habían surgido en esta isla, brotando como cizaña entre el trigo”. Una de las once muestras con el virus de la viruela, era la de un hombre que fue hallado en esa fosa común. El hombre tenía varias heridas de arma blanca en la parte superior del cuerpo, incluyendo la parte trasera de la cabeza y, varias en las costillas y el omóplato. Eso fue probablemente lo que acabó con su vida, y no la viruela.
Pues eso.
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.
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