God save the quid
Ahora, ya con cierta perspectiva, el titular de esta crónica invita a indagar lo que se oculta bajo el desmesurado bombardeo de imágenes monotemáticas, apenas interpretadas en términos críticos, que acabamos de sufrir. Ha sido el bombardeo referido al deceso de una señora cuya supuesta relevancia histórica ha venido determinada por la contención, el silencio circunspecto y los sombreros. (Se dice que su ropero llegó a albergar 5.000 tocados distintos, así como tres mil bolsos, otros tantos pañuelos y una innumerable cantidad de trajes de chaqueta. Su fortuna personal nunca bajó de los 16.000 millones de dólares –se habla de que alcanzaría los 27.000 según distintos criterios contables- acopiados durante cuatro décadas sin la menor carga impositiva hasta finales de los años 90).
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