Los orígenes de una Real Academia de Bellas Artes en España no se comprenden si el patronazgo artístico de la Corona desde el siglo XVI, cuando, gracias al aumento de rentas provenientes de América, los monarcas emprendieron un intenso programa de construcción de obras artísticas, así como de su adorno interior y exterior. Las figuras de Felipe II o de Felipe IV no pueden entenderse en su totalidad sin la faceta de mecenas de las artes, como Fernando Checa y Alfredo Alvar han demostrado en sus estudios. Los Borbones, en el siglo XVIII, continuaron, en la medida de sus posibilidades, siendo patronos de arquitectos, escultores, pintores, bordadores, relojeros, miniaturistas, cristaleros, etc. De esa manera entroncamos la pintura de Ranc o Van Loo con el reinado de Felipe V o al mismo Goya con el de Carlos IV.