Uno de los factores que impulsaron la Revolución Científica en el siglo XVII tiene que ver el interés que el poder desarrolló hacia la ciencia en ese momento histórico. Sin lugar a dudas, las monarquías absolutas apoyaron a los científicos a través de varios medios, especialmente patrocinando instituciones e investigaciones. Se trata de un fenómeno histórico un tanto paradójico, ya que los sabios cuestionaron claramente muchas tradiciones científicas y los principios de autoridad y por otro lado, los reyes, garantes del orden establecido, apoyaron su trabajo, pero tenemos que tener en cuenta que esa ciencia no fue empleada por el momento para criticar al poder, algo que sí terminaría ocurriendo posteriormente en la época ilustrada y, además, debemos entender que las monarquías absolutas utilizaron el patronato regio sobre la ciencia como una forma de demostrar su inmenso poder, es decir, con un afán propagandístico, como estaban haciendo con las artes en plena explosión del Barroco. Algunas de las instituciones científicas que se crearon en este siglo perduran hoy en día, siendo de las más destacadas.