A sangre fría, helada
- Escrito por Mercedes Peces Ayuso
- Publicado en Cultura
«Todos los crímenes podían considerarse como variantes del robo.
Incluido el asesinato. Cuando matas a un hombre, le robas la vida»
A sangre fría, 1966, Truman Capote
También considerada novela testimonial, de no ficción y negra, narra la truculenta historia del asesinato de cuatro miembros de una familia de granjeros acomodada de Kansas, a manos de dos exconvictos que pensaban encontrar mucho dinero en la casa, la mañana del 15 de noviembre de 1959. Tras comprobar que apenas había efectivo, primero cortaron el cuello al padre y seguidamente le descerrajaron un tiro a él, luego a la madre y finalmente a los dos hijos menores. El jurado popular apenas tardó 45 minutos en acordar la culpabilidad de ambos asesinos confesos y condenarlos a la horca. Y todo por un botín de apenas 50 dólares en efectivo. Pasarían cinco años en el corredor de la muerte antes de ver cumplida la sentencia. Esto pasó en Norteamérica, en el tranquilo Holcomb, en el Estado de Kansas. Bajo la presidencia de Eisenhower, el primero en utilizar su imagen televisada en campaña política…
Y en medio de todo esto, aparece un extravagante y famoso escritor que decide acercarse a este pueblo de provincias con su amiga Harper Lee, la autora de otra novela de éxito, para que los habitantes le cuenten lo sucedido. No lo tendrá fácil en la Norteamérica profunda por su condición abiertamente homosexual en esta época cerrada, ni por su acercamiento a los presos, con quienes a pesar del intento y la voluntad manifiesta por reconstruir un escenario fidedigno a los hechos, todo se aborda desde un punto de vista omnisciente que no es completamente objetivo. Algunos señalan que Truman Capote y uno de los asesinos (Perry Smith) intimaron más de lo que sería normal entre periodista y entrevistado, pero quién sabe, quizá también forme parte de un intento de desacreditar su testimonio y abundar en la homosexualidad de un gran escritor.
Lo novedoso de esta novela es que no solo intenta ahondar en la psicología de las víctimas y los verdugos de un acto macabro, sino también sobre los condicionantes sociales y los motivos reales del hecho. Por eso el estilo narrativo documental de no ficción inauguró un género de categoría deontológica que más de un periodista-documentalista de hoy debería seguir. Al fin y al cabo, es todo un código de buena conducta profesional, alejado del sensacionalismo procaz y de las imágenes truculentas con las que nos bombardean a nosotros. La novela no te ahorra nada, pero no se regodea en ello. Y da voz a los asesinos, horas y horas de conversación transcritas en miles de hojas que tardarán más de seis años en convertirse en novela. De Smith dice una frase tremenda porque podría valer para cualquiera: «Enemigo suyo era todo aquel que fuese lo que él hubiera querido ser o que tuviese algo que él hubiese querido hacer». Da mucho miedo.
A sangre fría es el relato poliédrico de un asesinato que da voz a todos los implicados, directa e indirectamente, inclusive la sociedad ejecutora encarnada en este pueblo. Su honestidad y novedad radica en señalar la responsabilidad colectiva y la posibilidad de que todos podríamos ser asesinos en potencia.
Mercedes Peces Ayuso
Licenciada en Filología Hispánica (1984-89) y en Filología Alemana (2001-04) por la universidad de Salamanca, con diplomaturas en italiano y portugués. Vivió 10 años en Alemania, donde dio clases en la VHS (universidad popular) de Gütersloh, Renania del Norte-Westfalia, desde 1993 a 2000.
Posteriormente, ya en España, decide dedicarse a la traducción y corrección de libros y textos de diversa índole, labor que sigue ocupando a día de hoy.
Es miembro de la AEPE (Asociación Europea de Profesores de Español), de ASETRAD (Asociación Española de Traductores e Intérpretes) y otras entidades relacionadas con la traducción.
Asimismo, colabora como traductora honoraria para diversas ONG.
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