«Ana volvió a la vida rasgando las nieblas de un delirio que le causaba náuseas.
Había creído sentir sobre la boca el vientre viscoso y frío de un sapo»
La Regenta, 1884-85, Leopoldo Alas Clarín
Escrita cuando Clarín tenía solo 31 años, esta novela prima hermana por época, estilo, tema y grandeza literaria de Madame Bovary, Effie Briest y Anna Karenina, es una obra cumbre de la literatura naturalista española pasada por el tamiz de los sentimientos, que le costó al autor numerosos sinsabores y el desprecio posterior a su obra. Ambientada en una Oviedo maquillada como Vetusta, es la ciudad un ente vivo que aprisiona, ahoga y determina las vidas de sus personajes, una masa omnipotente que terminará engullendo a Ana, la Regenta. Es esta la historia de la malcasada aburrida medio beata, cuya vida se limita a su hogar y a los paseos que terminan en la catedral, el centro neurálgico de la burguesía atenazada que ahoga entre rezos y sahumerios a las señoras encorsetadas por dentro y por fuera. Un cuadro costumbrista pasado por el tamiz de la gazmoñería, la todopoderosa Iglesia y el qué dirán, amén de una envida que ya apuntaba maneras de deporte nacional.