La pasión por la lectura
Nos cuenta Leonard Woolf, que en una amplia sala de estar de Monks House (la casa de vacaciones de los Woolf), apilaron los cientos de libros que habían tenido en Londres (cuya casa había sido derrumbada por una bomba de la Luftwaffe) sobre mesas, sillas, por el suelo. Siempre he sentido – añade Leonard – la pasión de comprar y acumular libros y, lo mismo Virginia, pero ella había heredado asimismo, la biblioteca de su padre (Leslie Stephen). Era el tipo de biblioteca que tenía, en los espaciosos días de la reina Victoria, un distinguido caballero, que editó el “Dictionary of National Biography” y, la que un eminente crítico y ensayista, era capaz de comprar.
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