Alianza fuerte de países débiles
La reciente cumbre aliada de Madrid dejó un aire irreal de unidad y fortaleza occidental. La unidad es relativa, aunque las grietas se dejan para las discretas consultas o el trabajo de los despachos. La fortaleza es puramente militar, aunque adolece de un desequilibrio irresoluble entre los dos polos atlánticos: Estados Unidos y Europa. La OTAN revive con las crisis internacionales (en particular contra el desafío otrora soviético y ahora ruso), porque es un instrumento diseñado con ese fin. Pero puede hacer muy poco o nada para resolver las debilidades internas. Por el contrario, si acaso, profundizarlas, al presionar en pro de un mayor gasto militar para contrarrestar una amenaza discutible y reducir recursos en inversión social.
- Publicado en Opinión