Gaza o el fracaso de la civilización
Una de las ideas que en mayor medida alienta la esperanza de la Humanidad en su propio futuro es la confianza en el progreso inexorable de la civilización.
- Publicado en Opinión
Una de las ideas que en mayor medida alienta la esperanza de la Humanidad en su propio futuro es la confianza en el progreso inexorable de la civilización.
Ha terminado la campaña electoral. Han votado los ciudadanos y las ciudadanas. Se presentó un primer candidato a Presidente ante el Parlamento, y no recibió su confianza. Se presentó un segundo candidato y la obtuvo, por mayoría absoluta, de manera legítima y contundente.
Nuestra democracia funciona, porque funcionan sus instituciones. El Congreso ha elegido a un Presidente del Gobierno, que ha prometido la Constitución ante el Jefe del Estado y formará Gobierno en breve.
Escuchamos y leemos descalificaciones tremendas respecto a los acuerdos suscritos por el PSOE para la investidura constitucional del Presidente del Gobierno propuesto por el Jefe del Estado.
Como cada vez que el voto de los españoles niega el poder a la derecha, sus terminales políticas y mediáticas cuestionan la legitimidad de la izquierda para formar gobierno. Con insultos, con falsedades, con anuncios apocalípticos. Nada nuevo en nuestra historia patria.
La derecha española ha emprendido una carrera desbocada para asumir los idearios ultras y las estrategias del peor populismo, el propio de los Le Pen, los Trump y los Bolsonaro del mundo.
Las implicaciones del resultado electoral del pasado 23 de julio van mucho más allá del escenario doméstico. Había muchos ojos puestos en aquella jornada desde cancillerías de todo el mundo, y esos ojos siguen de cerca también la investidura del presidente español.
El coordinador general del PP y hombre de confianza de Feijóo, Elías Bendodo, ha manifestado que “Ahora, la calle es nuestra”.
10 mujeres en el mes de septiembre. Una cada tres días. 7 más en agosto. 50 mujeres en lo que va de año. Y otras 26 objeto de intento.
Ya conocemos la razón por la que Feijóo forzó al rey para una sesión de investidura sin posibilidad alguna de éxito. El candidato derrotado quería la tribuna del Congreso para afianzar su liderazgo en el PP, permanentemente amenazado por el sector más radical. De ahí la retahíla de descalificaciones dirigidas al presidente Sánchez.
A aquellos que se posicionan críticamente con la estrategia de la actual dirección del PSOE cabe preguntarles eso, ¿cuál es la alternativa a un gobierno Sánchez?
La derrota electoral ha llevado definitivamente a Feijóo a abandonar ese perfil de derecha moderada, pactista y constitucionalista que ya apenas se sostenía desde la campaña electoral del “Que te vote Txapote”.
En la vorágine informativa de la semana, la derecha política y mediática ha pretendido restar relevancia a una de las noticias más graves de este inicio de curso político: la “normalización” de las relaciones entre PP y VOX que han establecido formalmente Feijóo y Abascal en su reunión pública del Congreso de los Diputados.
El diccionario de la Real Academia define bisoño como “Nuevo e inexperto en cualquier arte u oficio”.
Las elecciones del 23 de julio han puesto de manifiesto la realidad social y política de España, frente a los espejismos que la derecha política y mediática ha tratado de establecer en su estrategia de acceso al poder.
Los españoles han frenado la involución democrática que representaba una eventual mayoría PP-Vox y que auguraba la derecha mediática y demoscópica.
Según el último Informe de Desarrollo Democrático del prestigioso semanario The Economist, 21 de los 165 países miembros de Naciones Unidas pueden considerarse democracias plenas. Se trata tan solo del 12,6% de las naciones del mundo, que a su vez registran solamente al 6,4% de la población mundial. España está incluida en este pequeño grupo de democracias de calidad.
Tras la publicación de la última macroencuesta electoral del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), se han reeditado las críticas habituales y aceradas sobre este organismo y quien lo dirige.
Cualquier analista mínimamente objetivo podrá certificar dos cuestiones en esta campaña electoral.
La estrategia clave de las derechas ante las elecciones del 23 de julio consiste en desmovilizar el voto progresista.
No es un exceso retórico. Vox es la barbarie. Porque Vox retrotrae la historia de España medio siglo atrás. La ultraderecha representa un grave retroceso en el proceso civilizatorio que experimenta España desde la Transición Democrática.
La política española ha sucumbido definitivamente a la infección del trumpismo, por lo que a buena parte de la ciudadanía le resulta cada vez más difícil diferenciar hechos de valoraciones, datos de manipulaciones y verdades de mentiras.
El trumpismo es una de las mayores amenazas que se ciernen sobre el futuro de los españoles. Porque destruye las instituciones que fundamentan nuestros derechos y libertades. Porque convierte la democracia en un régimen deslegitimado y fallido. Porque socava las bases de la convivencia libre y en paz.
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