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Males masónicos y soluciones para un masón alemán (1872)


(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

En distintos trabajos nos hemos acercado a muchos de los problemas de las logias masónicas, especialmente en el siglo XIX y, principalmente, para el caso español. Regresamos a esta cuestión en la presente pieza para la misma época en la que centramos nuestra atención, hacia la década de los años setenta de aquella centuria, pero, en este caso, viajamos a Alemania para conocer lo que explicaba un masón, el hermano D. Smith de Leipzig, en un trabajo y que la masonería española recogió en las páginas del número del 15 de agosto de 1872 del Boletín Oficial del Gran Oriente de España, que ha sido siempre nuestra principal fuente para este tema de los problemas de la masonería.

El hermano alemán se lamentaba de la indiferencia imperante entre muchos masones, que asistían a las logias por asistir, sin fijarse en las mismas, y careciendo de pasión y vigor, es decir, estaba hablando de una falta de compromiso masónico evidente.

¿Y eso por qué?

Aducía cuatro causas:

1ª La escasa vocación verdaderamente masónica de muchos iniciados, que se acercaban a las logias por curiosidad o vanidad, sin conocer nunca realmente los principios masónicos, aunque terminaran por todos los grados de la masonería. El problema era que, además, representaban ante el mundo profano a la masonería falsamente, es decir, que el mundo exterior se hacía una idea equivocada de los que era la orden.

2ª La propia opinión del mundo profano sobre la masonería, al considerar que era una sociedad de chiquillos, o un grupo que practicaba “rancias usanzas” o, sobre todo, una organización subversiva contra el Estado y la Iglesia.

3ª Por las formalidades y demostraciones exteriores, que parecerían infantiles y a las que las logias estaban entregadas en “cuerpo y alma”.

4ª La extraordinaria diferencia que existía entre la enseñanza y la acción o la práctica, porque se hablaba mucho de igualdad entre los hermanos y eso nunca se aplicaba en la vida real.

¿Qué habría que hacer, en consecuencia?

El hermano alemán proponía una serie de soluciones como remedio a estos males. Las mismas pasaba, en primer lugar, ser más estricto en las admisiones sin contentarse con la buena reputación del profano que llamaba a las puertas del templo. Estaba indicando que había que informarse mejor del profano que quería ser masón, es decir, lo que conocemos como las aplomaciones en el mundo masónico. No debía haber miedo a rechazar a alguien, independientemente, de su posición social, si no presentaba todas las garantías para ser un buen masón.

También consideraba que había que insuflar energía en las logias desterrando la hipocresía, el fanatismo y el misticismo.

Habría que reformar las fórmulas, ritos y símbolos, desapareciendo el formalismo.

Para terminar, abogaba por anular todo lo que pudiera originar desigualdades. En realidad, no habría más título que el de hermanos masones.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.

Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.

 


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