Una reflexión sobre religión y masonería en un texto de los años treinta
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Masones y Masonería
Seguimos con nuestro interés por aportar materiales con la finalidad de reflexionar sobre la cuestión de la religión y la masonería. Ya hemos planteado algunas piezas. Hoy regresamos al Licenciado Calixto Maldonado que en La Escuadra publicó un trabajo sobre lo que era la masonería y que el Boletín del Grande Oriente Español recogió en su número del mes de octubre de 1933. Sobre este escrito ya hemos publicado un trabajo en El Obrero.
En el mismo plantea su visión sobre este tema.
Nuestro protagonista dejaba muy claro, y como es habitual en masonería, que la misma no era una religión, y añadía que si lo fuera ya habría caído en el descrédito de todas las “tendencias sectaristas”.
La masonería era tan antigua o más que todas las religiones y había presidido el derrumbamiento de éstas.
Las religiones no interesarían a la masonería sino como un fenómeno del pasado, como un “estudio psicológico de la cobardía aliada a la ignorancia”. No constituían un problema ni entrañaban una necesidad. Apenas se podrían estimar como el resultado de un “error educacional”, como un “incentivo de la impreparación colectiva”, como si fuera un lastre tradicional de las culturas arcaico.
El licenciado Maldonado en esta visión tan crítica hacia la religión llegaba a afirmar que la masonería no se ocupaba de las religiones dentro en su “programa combativo” porque el progreso se encargaría de desarraigar de las mentalidades, “mejor cultivadas” el sentimiento religioso.
Por eso se admitía en su seno a miembros de todas las confesiones siempre y cuando no fuesen ni fanáticos ni ateos. Por eso, mismo se admitía a los librepensadores, a los hombres de ciencia y a los que poseían principios morales bien arraigados.
A los masones les preocuparía el fanatismo como una barrera impuesta al “libre examen”. Los masones lo combatían para desarraigarlo de las masas, para evitar los males que producía, de la misma forma que se combatía el alcoholismo, la prostitución y el juego.
Bajo el imperativo de la fe, la masonería no exigiría ninguna creencia. La fe es ciega y la masonería se encargaba de abrir los ojos de los hombres para la luz, por lo que nunca habría necesitado de inquisición alguna.
Seguiremos aportando opiniones y materiales.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.