Fumarse un cigarrillo disminuye 5 minutos de vida o más...
- Escrito por Leybi Cáceres Cardona – Médica y Cirujana
- Publicado en Sanitem
Nicotina Tabacum, nombre científico que se le fue dado a la planta del Tabaco, la cual se originó en las culturas indígenas de América, siendo sus hojas destinadas lamentablemente al consumo humano.
Tras el descubrimiento de América, se obtuvo el primer contacto con los europeos, pues los indígenas presentaron la planta a Cristóbal Colon, quien, en su segundo viaje, al regresar a España, ha traído consigo dicha planta y esta rápidamente se difundió por toda Europa.
Fue en Francia, en el siglo XVII, donde se propago con máxima rapidez, siendo los galos, quienes la defendían como la pasión de la gente honesta, y de una forma irónica: “Quien vive sin tabaco, no es digno de vivir: no solo alegra y purga los cerebros humanos, sino que instruye las almas en la virtud y se aprende con el, a ser un hombre honesto”.
En el año de 1585, el tabaco fue introducido en el Vaticano, con el objetivo de la preparación de remedios médicos, por lo que los monjes comenzaron a cultivarlo en sus huertos.
Sin embargo, debido al vicio que provocaba, los curas desaparecían de la iglesia para fumar o inhalar esta planta, a escondidas; algo considerado excusable por el franciscano Giuseppe da Convertino, pues él decía que: “el tabaco libraba a los religiosos de la tentación de la carne”.
No fue sino en el siglo XIX, que el principio activo del tabaco, recibió el nombre de Nicotina, en honor al embajador francés en Lisboa, Jean Nicot, quien, en 1560, se encargó de difundir la planta en forma de polvo, para curar jaquecas, a la corte de gala de Catalina de Médicis.
Y debido a la Nicotina, sustancia aditiva del tabaco, en poco tiempo toda Europa gano los suficientes adictos, para que el Gobierno interviniera en su prohibición, castigando a los fumadores con multas o prisión, pero inmediatamente notaron un dato positivo para el gobierno y fue que este generaba dinero, por lo que comenzaron a aplicarle impuestos.
A pesar de los beneficios económicos y placenteros que esta planta proporcionaba tanto para el Gobierno, como para las personas que lo consumían, comenzó a causar preocupación en cuanto a la forma que afectaba la salud de las personas en general.
La Nicotina es una sustancia psicoactiva, que actúa a nivel del Sistema Nervioso Central, activando los receptores nicotínicos, modificando la cognición, el humor y la conducta de los fumadores; en función más específica, actúa como un reforzador biológico en su búsqueda y en su uso, se piensa que esta sustancia activa el circuito de recompensa cerebral (Sistema límbico, área tegmental ventral y núcleo accumbens).
Explicando de una forma resumida: el humo inhalado pasa por la boca y la garganta, donde la nicotina es absorbida de una forma inmediata, a través de las mucosas – cuando el tabaco se consume por medio de cigarros puros y pipa.
Pero al llegar a los pulmones, a través del consumo del tabaco, por medio de cigarrillos, su absorción es de igual forma, rápida, puesto que estos poseen un pH ácido y los pulmones un pH alcalino.
Posteriormente entra al sistema circulatorio, distribuyéndose al resto del cuerpo y llegando rápidamente al cerebro.
En el cerebro, la nicotina activa el circuito de recompensa a través de la vía dopaminérgica llega al área tegmental ventral – conjunto de neuronas (la mayoría dopaminérgicas) localizadas en la región intermedia del tronco cerebral, responsable de la sensación del placer y la conducta motivada.
Después en esta secuencia, llega al núcleo accumbens – grupo de neuronas pertenecientes a los ganglios basales – localizado en el prosencéfalo rostral, responsable de las conductas sexuales, adicciones e ingesta de alimentos, a través del haz prosecenfálico medial, pasando a la corteza prefrontal.
Así provocando cambios de humor y relajación, cambios a nivel del sistémico circulatorio, aumento de la frecuencia cardiaca, la presión arterial, la frecuencia respiratoria y la actividad motora.
Como efectos adversos, puede haber nauseas, mareos y dolor de cabeza, los cuales van disminuyendo, con el transcurso del tiempo, ya que el organismo va creando tolerancia y dependencia a la sustancia, pero aumentando el daño a la salud.
Es importante recordar, que, a través de la vía pulmonar, el tabaco produce efectos centrales en 10 segundos, por lo tanto, cada jalada produce un discreto reforzamiento, lo que llega a crear dependencia a la nicotina, en la mayor parte de las personas, dejando un pequeño porcentaje como simples consumidores regulares con la opción de abandonarlo cuando lo deseen.
El monóxido de carbono del humo de los cigarrillos, es en gran medida el responsable de los eventos coronarios, esto se debe a la acción oxidante que tiene sobre los lípidos de la placa de ateroma y sobre el endotelio vascular.
Según estudios recientes, cada vez que una persona se fuma un cigarrillo, pierde una media de 20 minutos de vida al día, por lo tanto, si una persona se fuma un paquete de cigarros, con 20 cigarrillos, está perdiendo en totalidad 7 horas de vida por paquete al día, relativamente un dato preocupante para la salud de la población.
La Organización Mundial de la Salud, establece que el tabaquismo se convierte en una de las principales causas de muertes evitables en el mundo, pues además de la nicotina, el humo del cigarrillo, contiene monóxido de carbono y alquitrán, los cuales forman parte de las más de 4700 sustancias toxicas que contiene, incluidos los 70 carcinógenos.
La implicación del tabaco en el cáncer es del 30% y es el responsable de aproximadamente 90% de los cánceres de pulmón y laringe.
Cuando las personas quieren abandonar el tabaco y reducen su consumo a la mitad, la mayor parte de los fumadores presenta sintomatología, que afecta profundamente la conducta y provocan un deseo intenso de fumar.
Esta abstinencia se inicia a las seis o doce horas de haber dejado el cigarrillo, y es marcada el segundo o tercer día de abandono, llegando a durar tres o cuatro semanas y media.
El aumento del apetito, ha sido uno de los síntomas más marcados, en una persona que pretende dejar de fumar, ya que la manifestación de este síntoma, puede durar varios meses.
En fumadores y no fumadores, la administración de nicotina produce un incremento significativo en la presión arterial sistólica y diastólica, así como también de la frecuencia cardiaca. Existe un aumento en el número de leucocitos, plaquetas, fibrinógeno, hematocrito e incremento de la coagulación; y es capaz de producir alteraciones en la inmunidad celular, así como también expresión de nuevos genes por una exposición crónica a dicha sustancia.
En conclusión, demostrando los datos negativos que conlleva el consumo del tabaco y las graves patologías que se pueden desarrollar por su uso continuo, la presente reflexión tiene como objetivo primordial, llevarnos a pensar, que la vida es mucho más importante, que solamente dedicarnos a placeres mundanos, con los cuales en nada nos acrecientan una vida de felicidad y bienestar, pues el fumar un cigarrillo, nos reduce de 20 minutos a menos de tiempo el paso de nuestra vida por este mundo.
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