La catástrofe minera
- Escrito por F. Pérez de Vega
- Publicado en Poetas
Sonó el bramido en la lejana cumbre,
y el antro negro, que en su fuego ardía,
de sus rojas entrañas escupía
voraz la llama de la intensa lumbre.
Ni más gallardo el huracán se encumbre
si Eolo, en alas de su error, le guía,
que aquel coloso su maldad subía
espanto atroz de incierta muchedumbre.
Sólo un gemido resonó estruendoso,
extraño y fiero, que abortó el infierno
de do naciera el yugo vergonzoso.
Volvió el humano á su llorar eterno,
y junto al muerto se escuchó al hermano:
—¡Feliz tú que burlastes al tirano!