El honor
- Escrito por Emilio Carrére
- Publicado en Poetas
¿De qué viejo castillo ó tumba medioeval
sale este hidalgo loco, con su voz espectral
á declamar su huera tonada teatral?
Amedrenta á las bellas vuestro talante rudo,
y pues que es anacrónica vuestra merced, bien pudo
quedarse en su hornacina, seor santo cornudo.
A veces le cortáis las alas al amor,
que es la fuente inmortal, con vuestro negro humor;
ya hartas burlas nos gastan la Muerte y el Dolor.
Vos os dais á las hembras para bien os guardar,
y es de ver en qué amable nicho tan singular
ponen el santuario del honor familiar.
Y como ellas son frágiles y tienen los sentidos
tan dulce imán, las testas de honorables maridos
lucen solemnemente sus cuernos más floridos.
Viejo Honor, loco absurdo, bárbaro y medioeval:
tú llenas con tu huera tonada teatral
el tablado de nuestra farándula social.
Tal vez se anubla el brillo de tu heroico blasón
cuando el hambre nos canta su lúgubre canción
y las lágrimas llenan de hiél el corazón.
Y con tus rancios tópicos y tu gesto ancestral,
contra el temblor divino del impulso sensual,
quieres cegar el cauce del útero inmortal.
Porque siempre una boca en besos florecida
y la gracia fragante de la carne encendida
son una exaltación perenne de la vida.
Y, ante todo, la vida. Pronto un tiempo vendrá
en que, libre de sombras, el alma te dirá:
Tú eres un santo viejo; no haces milagros ya.
Tórnate á tu hornacina con tu siniestro humor,
deja que manen libres las fontanas de amor;
que hartas burlas nos gastan la Muerte y el Dolor.