El soldado
- Escrito por Ernesto García Ladevese
- Publicado en Poetas
Un día de Mayo
moría la tarde...
un pobre soldado con honda tristeza
dejaba su valle.
Lloraba su amada,
lloraban sus padres,
y el sol que moría allá en el ocaso
lloraba al nublarse.
¡Ah! ¿Quién no maldice
esa ley infame
que el joven amante le roba á la amada
y el hijo á la madre?
II.
Un día de Octubre
moría la tarde:
ejército inmenso por la ancha llanura
se lanza al combate.
Guerrero ambicioso
les grita: ¡adelante!
y en ruda batalla los pobres soldados
á un pueblo combaten...
¡A un pueblo que odia
esa ley infame
qué el joven amante le roba i la amada
y el hijo á la madre!
III.
Un día de Mayo
moría la tarde:
cruzaba las calles do un pueblo oprimido
grandioso carruaje.
Allí va mostrando
mil cruces brillantes,
aquel que otro día, guerrero ambicioso,
venció entre cadáveres.
Escolta le ha dado
esa ley infamo
que el joven amanto lo roba á la amada
y el hijo á la madre.
IV.
¡Ah! ¿Quién ya se acuerda
de aquel triste valle?
En noches de Enero, allá en un palacio
las lámparas arden.
Alegres rumores
por las puertas salen
y en medio del gozo que reina, la dicha
sofoca al magnate.
Un pobre soldado
se hiela en la calle.,,
¡La nieve no cesa,., y hace tanto tiempo
que murió la tarde!
(La Ilustración Republicana federal, diciembre de 1871)