Soldado
- Escrito por Enrique Diez-Canedo
- Publicado en Poetas
¡Soldado!
Tu sable y tu escopeta,
tu ros y tu caballo.
¡Soldado!
Huestes imaginarias
siguen tu voz de mando.
¡Soldado!
Frunces el ceño y huyen,
dispersos, los contrarios.
¡Soldado!
Toda la casa llena
de estrépito tu paso.
Bien lo adivinas, hijo;
¿quién te hizo adivinarlo?
Si eres como yo quiero,
tendrás que ser soldado.
Soldado, aunque no quieras;
pero soldado raso,
sin galones ni estrellas,
en combate diario.
Soldado, aunque no quieras;
sólo con que hable alto
tu corazón y escuche
lo que hablan tus hermanos.
¡Soldado!
Firme sin juramentos
y sin hazañas bravo.
¡Soldado!
Soldado a todas horas,
alerta y arma al brazo.
¡Soldado!
Contra el odio y la guerra,
contra todo lo falso,
contra todo lo impuro...
¡Soldado!
(El Socialista, suplemento, agosto de 1932)