Cómo se ama a Dios
- Escrito por José Batlle y Ordóñez
- Publicado en Poetas
¡Oh!... No se adora á Dios como el precito,
traficante del templo,
con palabras vacías de sentido
y ademanes extraños que provocan
la risa y el desprecio.
Se adora á Dios en la abstracción profunda
que aclara el pensamiento,
siguiendo en su carrera al infusorio,
ó pesando los mundos admirables
que vuelan en el cielo.
Se adora á Dios con el cincel de Fidias,
que admira el Universo,
con la brocha inmortal de Miguel Ángel,
con las sublimes notas de Rossini,
con los cantos de Homero.
Se adora á Dios en el hogar modesto
de la austera familia;
en el beso de amor de los esposos,
y de la madre que columpia al hijo
en las tiernas caricias.
Se adora á Dios al inclinar la frente
sobre la tierra inculta,
rasgando sus ropajes de esmeralda
para incubar en sus entrañas tibias
la semilla fecunda.
Se adora á Dios bebiendo la cicuta
como el sabio de Atenas,
ó ascendiendo á la cumbre del Calvario,
para rendir la vida en holocausto
al triunfo de una idea.
Se adora á Dios con la cabeza erguida
en medio del combate,
despreciando las iras del protervo
y hundiendo á los imperios en el polvo
con su hueste execrable.
¡Oh!... no se adora á Dios como el precito,
traficante del templo,
con palabras vacías de sentido
y ademanes extraños que provocan
la risa y el desprecio.
(Vida Socialista, febrero de 1912. Este poema es, realmente de 1870 cuando su autor tenía 18 años, mucho antes de llegar a ser presidente de la República del Uruguay)