La siega
- Escrito por Ignacio Iglesias
- Publicado en Poetas
¡Segad con alma, bravos gañanes!
¡A ras de tierra segad la mies!
¡Dad por regalos vuestros afanes,
dad el esfuerzo sin interés!
¡Blandid las hoces como centellas,
con pulso firme segad, segad!;
el campo de oro talad con ellas;
sobre las heces, sudad... sudad!
¡Haced montones para el avaro
segad el trigo para el señor!
Para vosotros será el pan caro,
para los campos vuestro sudor!
¡Segad el trigo para el señor!
Allá en lo alto bate su vuelo
de pajarillos una legión,
de las cigarras huyen con celo;
tornan los ecos de su canción.
Ved cómo el cielo de azul riente,
fosco se torna súbitamente.
Ya está amagando la tempestad...
Todo el sembrado gime sediento;
el mar de espigas sacude el viento,
el sol apaga su claridad.
Haced puesto, gavilleros,
y formarlos con hileras,
¡como tiendas de campaña,
no llevarlas á las eras!
¡No las deis á gente extraña!
Ahuyentad espigadores
y pasad el espantajo;
no deis pan á los cantores,
que no viven del trabajo.
¡Segad con alma, bravos gañanes!
¡A ras de tierra segad la mies!
¡Dad por regalos vuestros afanes,
dad el esfuerzo sin interés!
Ya el llano de oro quedó arrasado.
¡Bien ha triunfado
vuestro tesón!
Segasteis duro, y habéis cansado
el brazo fuerte y el corazón.
No perdonéis las amapolas
ni las hormigas.
Mas por sí solas
se desgranaban
muchas espigas,
y de su grano se sustentaban
los pajarillos que os endulzaban
con sus canciones vuestras fatigas.
Habéis segado con mano diestra;
sólo rastrojo dejar os plugo.
No será vuestra
la flor del pan,
ni un mal mendrugo
de él os darán.
¡Haced montones para el avaro;
segad el trigo para el Señor!
Para vosotros será el pan caro,
para los campos vuestro sudor!
¡Segad el trigo para el Señor!
(Vida Socialista, agosto de 1912)