Aspavientos
- Escrito por Jorge Moya
- Publicado en Poetas
Don Simón,
el cura de Torviscón,
no digiere e! chocolate.
Le cortan la digestión
los fondillos de «El Debate».
—Va a venir la subversión...
¡Av badajo!Y si viene. ¿qué va a hacer?
Lo de arriba boca abajo
va a poner.
Don Simón. con gran cachaza,
mira el borde de su tara
y discurre: —Es una muerte:
si la jícara humeante
se me vierte.
la revolución triunfante
ya se advierte.
Don Simón,
por si acaso,
rebaña su cangilón
y después apura el vaso
de limón.
Y después queda perplejo.
—¿Vendrá el caos? ¡Eso es viejo!
Vendrá el caos. (Don Simón
le da un punto al pantalón.)
—Ya lo creo,
y el saqueo...
(Don Simón aún no ha entendido
que el saqueo ya ha venido.)
¡Y Emilia!
Aquí no va a haber familia,
religión ni propiedad...
¡Esto es una atrocidad!
Don Simón se pone hiposo,
y echa un gesto atrabiliario
al estilo quejumbroso
del diario.
--Esto se pone muy feo:
¡la subversión!, ¡el saqueo!
¡Me has matado, papelito!
Estoy en un puro grito...
¿Para qué
te compré?...
¡Ah, ya sé!...
Corta un trozo suficiente
y echa a correr de repente:
— ¡Ahora verás para qué!..
(El Socialista, 14 de abril de 1931)