A la muerte de Chapí
- Escrito por F. Pérez de Vega
- Publicado en Poetas
... y en tanto que el silencio de la muerte,
poetas, os amenaza y os detiene
sepultando la lira en el olvido,
este mi canto suene
y confuso y sentido
á ensalzarle en mis lágrimas acierte.
¡Oh!, pero el llanto rudo
¿podrá deciros su dolor amargo?
Si el corazón es mudo,
si yace el alma en torcedor letargo,
la conciencia iracunda se levante
con imperioso acento
y las glorias pasadas triste cante.
Sí; las pasadas glorias, las que el tiempo
disipó en noche horrible sin ventura,
cortando por el tronco el corpulento
roble, que más violento
fuera hundirse en el arroyo de agua impura.
¡Ah, qué poco que dura
la incierta sombra de la gloria vana!
Veloz más que Favonio presuroso;
y tímido y medroso,
más que el brillante día
que de noche cruel huye, sombría.
Mirad, yace en reposo,
y en su hermosa cabeza reclinada
la muerte está grabada.
Los brazos, que violentos se agitaron,
los ojos que brillaron
resplandores de luz y de alegría
cercados tiene ya noche sombría;
y el cuerpo que se irguió cuando el aplauso
atronador la sala estremecía,
descansa en los laureles virginales.
¡Oh, maestro glorioso!
¡Oh luz del arte excelso! Ya tu frente
no brillará esplendente
al son de mil canciones triunfales,
¡Ay! que en redor de ti danza la muerte
y en tu cabeza de su sueño vierte.
(Vida Socialista, abril de 1910)