Á Montjuich
- Escrito por José Trigo Durán
- Publicado en Poetas
¡Maldito seas, castillo miserable!
Maldito, sí; porque en tu faz ostentas,
de la reacción el sello detestable,
que muestra con horror huellas sangrientas.
¡Monstruo funesto! ¡Monstruo abominable
que de seres humanos te alimentas!
Yo te recuerdo con terror profundo,
y tu historia maldigo furibundo.
Maldito tú, porque afanoso quieres
ponerle trabas al progreso santo;
tú, que con mano despiadada hieres,
y haces doquiera palpitar el llanto;
tú, que al tronchar la vida de los seres,
cubres el mundo de pavor y espanto;
y tú que al pueblo proletario dañas,
y en sangre suya con afán te bañas.
Eres, Montjuich, la ñera endemoniada
que, en su recinto lóbrego y sombrío,
sacrificas á la víctima apresada
escudada en su fuerte poderío.
Eres hiena que ruge solapada
y devora y destruye á su albedrío.
¡Tigre feroz, cruel y sanguinario!
¡Fantasma vil! ¡Espectro funerario!
¡Fatídico Montjuich!... Aun en mis oídos
resuenan los agónicos acentos
de los seres que fueron sometidos
á espantosos y bárbaros tormentos.
¡Reacción cruel!... ¡Esbirros maldecidos,
sin entrañas, piedad ni sentimientos!
¡Antro infernal de tétrica memoria,
cuyas infamias juzgará la Historia!
Tus mazmorras y muros, salpicados
yacen de sangre humana todavía;
cadáveres y cráneos mutilados,
despojos son de tu funesta orgía.
¡Restos humanos!... ¡Miembros calcinados!
¡Lamentos de dolor y de agonía!...
Todo es en ti vestigio tenebroso,
de tu horrible maldad ¡castillo odioso!
No quiero proseguir, no; pues me espantan
tus crímenes ¡odiada fortaleza!
De sus tumbas los muertos se levantan
reclamando venganza con presteza.
¡Sigue... Montjuich!... Alienta á los que cantan
himno macabro á tu feroz proeza.
Que si alzaron un canto á tu matanza,
llorarán cuando llegue la venganza.
¡Sigue... sigue en tu tétrica tarea!...
Sigue aplastando los seres á montones;
que de esa sangre que al brotar humea,
suelen surgir valientes campeones.
Sigue matando por matar la idea
de progreso en los nobles corazones;
que al fin serás, con tu funesta ley,
hecho pedazos por la humilde grey.
Porque mientras que tú, con faz maldita,
quieres romper el carro del progreso,
con más afán en nuestros pechos grita
una voz, maldiciendo el retroceso;
y el aye de dolor en que se agita
el noble mártir, del tormento al peso,
es el canto del héroe, que arrogante,
nos grita sin cesar ¡bravo!, ¡adelante!
¡Montjuich... Montjuich!... que tus cimientos sean
pulverizados por el pueblo mismo.
Húndanse las tinieblas que pelean,
por atajar el paso al Socialismo.
Y cuando los futuros seres vean
de tus ruinas el fatal abismo,
que al conocer tu historia abominable:
¡maldito seas, castillo miserable!
(Vida Socialista, 1911)