¡Los emigrantes!
- Escrito por José Trigo Durán
- Publicado en Poetas
¡Llorando de pena!...
Llorando de pena salen por millares
del país hispano los trabajadores;
con el alma llena...
¡de tristes recuerdos, de amargos pesares
y negros dolores!
Buscando el trabajo que aquí se les niega
se van á, la hermosa tierra americana,
quizás con la dulce confianza ciega
¡quién sabe si vana!
de volver un día,
con mucho dinero, con mucha alegría,
á su pueblo amado,
que llenos de espanto, con la faz sombría,
por hambre han dejado.
En naves gigantes
que cruzan los mares veloces,
sufriendo un calvario de angustias atroces,
se alejan de España, ¡pobres emigrantes!,
metidos en sucias bodegas profundas,
tratados lo mismo que bestias feroces,
y al par hacinados cual cosas inmundas.
Allí, pesarosos,
hambrientos y estrechos,
amargos suspiros desgarran sus pechos,
y llenos de rabia maldicen quejosos
su mala fortuna,
al recuerdo santo,
de aquel bello cielo que veló la cuna
en donde sus madres con tiernos cariños,
al compás sublime de amoroso canto
mecíanlos gozosas cuando fueron niños,
¡y del cual se alejan con tristeza tanto!
Y mientras el barco rápido navega,
el rudo oleaje con furia cortando,
ellos en la negra y obscura bodega
se ocultan pensando
en la tierra hispana amada y querida
que ya para siempre contemplan perdida.
En la tierra hermosa,
que alegres labraron
con mano amorosa,
y con su sudor y su sangre preciosa
también generosos mil veces regaron.
Aquella que oía
sus gratas canciones al nacer del día
los bellos albores,
¡y guarda el secreto de tantos amores!
¡y guarda el, secreto de tanta alegría!
Aquella que encierra sus sueños dorados,
donde quedan seres que le son amados,
los que sin reposo, sosiego ni calma
llorando quedaron
por los que á las pampas con pena en el alma
por hambre emigraron.
¡Y emigran... y emigran á tierra lejana!
¡Quién sabe la suerte que allí les espera!
Su patria inhumana,
cual madrastra impía los echa severa.
¡Y marchan... y marchan á extrañas regiones,
á labrar los campos con sus férreos brazos!
¡Llenos de esperanzas, llenos de ilusiones,
y hechos de dolores sus pechos pedazos!
¡Y marchan!... y marchan con mucho disgusto,
en pos de trabajo, por sendas ocultas,
¡llenos de amarguras y de sinsabores!
Mientras que en España, los grandes señores,
dejan por capricho, por placer ó gusto,
¡millares de hectáreas de tierras incultas!
(Vida Socialista, agosto de 1912)