Unión
- Escrito por F. Pérez de Vega
- Publicado en Poetas
¿No veis la sombra del Profeta? En vano
el humo de la pólvora prendida
podrá borrar altiva su figura:
grato consuelo del linaje humano
y anatema á la vez de esa podrida
sociedad aristócrata que impura
sumérgese en el cieno corrompida.
Su sombra venerable
se alzó severa en la revuelta lucha
proclamando la paz de las naciones;
el déspota tembló, y el miserable
tiranuelo, opresor de corazones,
mordió la tierra y sepultó su ira;
de rabia ciego y de temor expiran
yertos por siempre sus osados bríos...
De las entrañas de la tierra, en tanto,
surge viril el atrevido canto:
Proletarios: ¡unios!
En fuertes lazos y en estrecho nudo
llorad á un tiempo vuestra misma pena,
mitigad con un bien vuestros dolores...
La rencorosa Humanidad no pudo
libertaros jamás de esa cadena
que croó el fanatismo y los rencores,
y vuestra vida mísera envenena.
La historia ensangrentada
do tantos años, de dolor contemplo
el pecho lleno de zozobra impía.
De la Justicia la brillante espada
¿do se esconde que aleve
la torpe iniquidad enmascarada
á descubrir austera no se atreve?
La sien ceñida de lisonjas vanas,
ejemplo de maldades sin ejemplo,
también respetas tú. Diosa temida.
Del alcázar y el templo,
las puertas no pasastes; pero ingrata
del desvalido pecho eres verdugo
que inflexible condena, niega y mata.
Bajo tu negro manto
vive el canalla, el homicida alienta
si vil moneda tu codicia aplaca.
¡Cuántas maldades sin castigo, cuánto
delito impune é injuriosa afrenta
de tu bondad el opulento saca!
Mas, como suele al vendaval furioso
seguir la calma en apacible vega;
y como el huracán impetuoso
blando Favonio á convertirse llega,
así Temis, la ciega,
de excelsos resplandores inundada
verá la triste realidad, y entonces
al sublime mandato de su espada
caerán hundidos los guerreros broncos,
caerán los dioses, y el avaro pecho
que de los hombres ultrajó la vida
caerá, en gemidos de dolor deshecho,
muertos por siempre sus osados bríos.
De las entrañas de la tierra en tanto
surgir veremos el divino canto:
«Proletarios: ¡¡uníos!!»
(Vida Socialista, julio de 1911)