El minero
- Escrito por M. Martín de Mendoza
- Publicado en Poetas
¡Pobre minero! ¡Qué triste
se desliza su existencia!
¡Qué ejemplar es su paciencia!
¡Cuántas fatigas resiste!
No hay ser que gane el dinero
derramando más sudor
y mostrando más valor
que el desgraciado minero.
Enérgico, bravo y fuerte,
al peligro desafía,
trabajando noche y día
menospreciando á la muerte.
Pasa su vida en la mina
con faz alegre y serena,
entre el grisú que envenena
y lentamente asesina.
Y, á más de tal sufrimiento,
vive siempre amenazado
de perecer aplastado
en algún derrumbamiento.
¿Ver el sol? Fuera un derroche
el tiempo que perdería.
Para el minero no hay día.
¡No existe más que la noche!
Siempre en siniestras cavernas,
privado de todo goce;
otro sol no reconoce
que la luz de las linternas.
Y al ver su vida tan triste,
me hace exclamar mi conciencia:
¡Qué ejemplar es su paciencia!
¡Cuántas fatigas resiste!
(Vida Socialista, marzo de 1912)