Lógica extraña
- Escrito por Joaquín M. Bartrina
- Publicado en Poetas
—¡Todo, todo en el mundo
crece cuarenta metros por segundo!
Esto decía un loco á cierto sabio
que visitaba un día el manicomio;
y al oir inferir tan rudo agravio
al sentido común, con vehemente
celo digno de encomio,
quiso pulverizar rápidamente
la afirmación absurda del demente.
...Inútilmente, en vano buscó el modo;
cortóle el paso esta verdad probada:
«Á crecer cuanto ve nuestra mirada,
creciendo nuestros ojos, como todo,
no crecería á nuestros ojos nada.»
Pensó que si el absurdo aconteciera,
creciendo todo en proporción debida,
eternamente igual la razón fuera
entre lo mensurable y la medida.
No encontró medio el sabio
de combatir del loco el desvarío,
y dijo al fin con balbuciente labio:
—Por más que me es sensible
tu afirmación extravagante y vana
yo no puedo probar que es imposible...
¡Es limitada la razón humana!
¡Dios la hizo así!
—¡No hay Dios!
—¡Cállate impío!
¿Podrás probarme acaso
que Dios no existe?
—Y de que yo no pueda
probarlo, ¿no resulta el mismo caso
de antes? ¿O quieres que á tu juicio ceda?
Hay Dios. Corriente; concedido queda,
pues no puedo probar que Dios no existe;
pero te exijo, y la razón me asiste,
y así en tu misma lógica me fundo,
que has de admitir el hecho extraordinario
de que todo en el mundo
crece cuarenta metros por segundo,
pues no puedes probarme lo contrario.
(Vida Socialista, agosto de 1911)