Medalla social
- Escrito por Francisco Yust
- Publicado en Poetas
Anverso
Gran barullo se observa en los salones,
inundados de luz y de alegría;
todo es placer en esa gran orgía
donde corre el champagne á borbotones.
Pasan lacayos llenos de galones
conduciendo, con regia cortesía,
los manjares, que aun al rayar el día,
las parejas devoran cual leones.
Por ñn, rendidos todos van quedando,
y ebrios por el amor y por el vino,
del bullicioso hotel se van marchando,
para acostarse en lecho blando y fino.
Para este ser que siempre está gozando,
¡qué grandioso es el mundo! ¡qué divino!
Reverso
En una habitación baja y obscura,
donde no entra la luz, que-es la alegría,
puede verse un obrero en la agonía,
mejor dicho, está en la sepultura.
Víctima horrible de esa cruel usura,
consecuencia de larga cesantía,
el hambre dominóle cierto día,
y hoy su anemia fatal no tiene cura.
Se marcharon los deudos; ni un amigo
que le aliente en tan fatal momento,
pues el hambre la ausencia trae consigo
y tras la ausencia viene el desaliento.
Para este ser sin mesa y sin abrigo,
¡qué terrible es el mundo! ¡qué tormento!
(Vida Socialista, septiembre de 1911)