Solidaridad
- Escrito por Nicolás Estévanez
- Publicado en Poetas
El papel en que escribo estos renglones,
y la pluma, la tinta y el tintero,
representan la vida y el trabajo
de muchos hombres y de varios pueblos.
Mis colaboradores son los siglos:
ni yo ni nadie escribirá sin ellos,
porque los hombres somos solidarios
sin distinción de razas y de tiempos.
Lo que yo escribo en fatigada prosa
ó en desigual y atropellado verso,
no lo escribiera sin aquel fenicio
que para mí compuso el alfabeto.
Como tampoco se escribiera nunca
lo mediano, lo malo ni lo bueno
sin el trabajo de los labradores,
sin el santo «sudor» de los mineros.
Tienen parte en mis obras fugitivas,
y en las obras de sabios y maestros,
el fabricante de papel barato
y el que las plumas inventó de acero.
Los químicos también que de la tinta
la fórmula encontraron y nos dieron;
y artesanos de todos los oficios,
y marinos, doctores, cocineros...
Sí, cocineros, porque sin las salsas
que dan jugo y vigor á mi cerebro,
de poco me sirvieran ni la pluma,
ni el papel, ni la tinta ni el tintero.
Pero, ¡cómo extrañar que me auxilien
los artesanos de ambos hemisferios,
los que arrancan el hierro de la mina,
los que impulsan las artes y el comercio,
si lo hacen esos astros infinitos
que en lo más hondo del abismo etéreo
dibujan trayectorias ajustadas
á las leyes eternas... de Keplero!
La luna, en las moléculas influye
de este globo macizo en que nacemos,
y por lo tanto en nuestros organismos
y por lo mismo en nuestros pensamientos.
Como los hombres somos solidarios,
igualmente lo son mundos sidéreos
que ejercen un influjo poderoso
en nuestro mundo y nuestro mundo en ellos.
¿Qué importan las distancias? ¿Qué los siglos?
¿Qué los abismos de la mar y el cielo?
¿No existe la tracción entre los mundos?
¿No se extiende á las almas y á los cuerpos?
El magnate depende del artista,
depende el pensador del cocinero;
y los astros sin fin, unos de otros
en esa inmensidad del firmamento.
¿Y aun hay guerra de clases entre los hombres?'
¿Y aun se lanzan los hombres al degüello
siendo todos los seres solidarios
en la inmensa extensión del Universo?
Pues vencerán al fin los que combaten
por la Federación, que es el derecho:
que es la atracción recíproca y el lazo
que ha de unir á los hombres venideros.
Y si la lucha dura largos siglos,
si dejamos sembrados nuestros muertos
en ciudades y valles y colinas,
¡mejor para los cuervos!
Vida Socialista, septiembre de 1911