Pablo Iglesias y Francisco Azorín conocen el esperanto en 1910
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Textos Obreros
Francisco Azorín explicaba unos días después del fallecimiento de Pablo Iglesias en su sección de “Notas esperantistas” de El Socialista como conocieron ambos el esperanto. Sabemos que tanto Iglesias como Azorín tuvieron el primer contacto con el mismo en el Congreso de la Segunda Internacional, celebrado en Copenhague en 1910.
Los jóvenes socialistas daneses, y en colaboración jóvenes socialistas de otros países, repartieron entre los asistentes a dicho Congreso una serie de folletos de propaganda “Slosiloj” con gramáticas y diccionarios en todos los idiomas.
Al parecer, los jóvenes daneses “abordaron” amistosamente a Azorín, como el mismo recordaba en el artículo, seguramente por su juventud. El entusiasmo danés caló en nuestro autor, como bien sabemos, ya que, seguramente ha sido el socialista español más preocupado por la difusión del esperanto en el seno del movimiento obrero socialista. Azorín explicaba que, precisamente, un Congreso internacional era el mejor escenario para convencer de la necesidad de una “lengua auxiliar internacional”. Allí se encontraba uno rodeado de “prestigiosos camaradas”, que compartían tus ideales, pero separados por la barrera idiomática. Había que traducir los discursos, y las discusiones se hacían pesadas, aunque muchos de los asistentes suspieran idiomas. Recordaba como el propio Iglesias habló en castellano, pero solamente unos pocos asistentes le entendieron, citando al destacado socialista argentino Juan B. Justo. Es verdad que su discurso fue traducido pero perdió en la traducción, siempre según su opinión, la intensidad, el entusiasmo y “la sencillez dialéctica” del líder socialista español.
Todo eso había convencido a Azorín de la necesidad de una “lengua auxiliar internacional” para esas reuniones internacionales.
Azorín habló con Iglesias sobre la necesidad del esperanto y, al parecer, éste consideró que para la Internacional el esperanto era un formidable instrumento, y prometió estudiarlo si tenía tiempo, pero, como el propio Azorín recordaba el viejo líder no tuvo tiempo, siempre absorbido por la acción. Por su parte, Azorín, en cambio, dedicó mucho del suyo al esperanto, llegando a escribir una gramática o método que remitió a Iglesias que, como era habitual en él, mereció una nota de respuesta, y donde le contó que si su cabeza mejoraba le dedicaría tiempo de estudio, aunque no era muy optimista con su salud.
Pero Azorín quería en su artículo homenajear la memoria de Pablo Iglesias porque también habría valorado la importancia del esperanto para constituir el mundo nuevo que deseaban los socialistas.
La columna se publicó en el número del 22 de diciembre de 1925 de El Socialista.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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