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El doctor Torres Fraguas y la mortalidad infantil al comenzar 1924


(Tiempo de lectura: 1 - 2 minutos)

En esta pieza queremos plantear el análisis que el doctor Torres Fraguas realizó en las páginas de El Socialista, en enero de 1924 sobre la mortalidad infantil.

Julián Torres Fraguas (1890-1936) fue un hombre que a fuerza de tesón consiguió ser médico. Fue mozo de almacén, peón de albañil, panadero y trabajador en una fábrica de muebles, pero por las noches estudiaba sin descanso, y consiguió su título de médico. También ingresó en la Masonería y en la Agrupación Socialista Madrileña, todo en 1919. Llegó a ser vicepresidente de las Juventudes Socialistas al año siguiente, y aunque fue partidario de la Tercera Internacional y se salió del Partido Socialista regresó al mismo poco después. También fue sindicalista de la UGT y estuvo en la fundación del Sindicato Médico.

Al parecer, las estadísticas demográficas mensuales ofrecían cifras enormes en relación con la mortalidad infantil, por bronconeumonías, neumonías y bronquitis, es decir, enfermedades de las vías respiratorias. Las familias, especialmente humildes, temían un diagnóstico de estas enfermedades porque casi siempre terminaban mal. El doctor Torres Fraguas explicaba el origen de estas enfermedades en su artículo, como infecciosas, contraídas ya fuera por contagio directo o por contaminación de las habitaciones donde se vivía, pero también como secuelas de otras enfermedades, también contagiosas, como el sarampión y la escarlatina. En relación con esto, se lamentaba de la poca importancia que se daba al sarampión por las consecuencias dolorosas que podía producir.

Pero, sobre todo, planteaba que las malas consecuencias se podían evitar en casi todos los casos, y que era muy raro que se presentasen en hijos de familias pudientes porque lo primero que se necesitaba en relación con estas enfermedades era higiene y ventilación, aire puro y sol. Y todo eso no lo tenían las familias obreras por las malas condiciones de habitabilidad que padecían con un hacinamiento evidente, es decir, que la enfermedad tenía una clara vinculación social, demostrando el compromiso de este doctor, como ya hemos demostrado en otras piezas.

El artículo terminaba denunciando esta situación, de cómo una “sociedad cristiana” cometía crímenes por indiferencia y abandono con toda frialdad.

Hemos trabajado con el número del 9 de enero de 1924 de El Socialista.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.

Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.

 

 

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