Reflexiones socialistas a fines de los cincuenta: Jules Moch y repensar la doctrina. III
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Textos Obreros
Al terminar la anterior entrega explicábamos que Jules Moch proponía que se repensaran algunas tesis de los socialistas. En esta pieza comenzamos a tratar sobre esta cuestión concreta, siguiendo a El Socialista en su número del 21 de mayo de 1959.
En primer lugar, había socialistas que seguían hablando de la “pauperización de las masas”, es decir, de la tendencia a reducirse los salarios a lo estrictamente necesario para la reproducción de la especie, pero esa tesis solamente era válida en los inicios del maquinismo, pero no después con el aumento de la productividad y la bajada de los costes. La situación de los obreros en 1959 no era la misma que un siglo antes.
Del mismo modo, la tesis de la “proletarización de las clases medias” como consecuencia inicial de la concentración ya no era válida tampoco por los cambios tecnológicos, pero, además, el extraordinario crecimiento del sector terciario se opondría también a esta tesis, por lo menos en el sentido que le daba Marx a la misma. Las actividades terciarias ocupaban ya a la mayoría de la población activa de los países desarrollados.
También había que revisar la teoría clásica de las crisis cíclicas del capitalismo. Moch afirmaba que no se había reproducido ninguna gran crisis después de la del 29. Había habido recesiones en 1949, 1953 y 1958, pero no habían tenido, ni mucho menos, la repercusión de la Gran Depresión en su “generalidad, universalidad, duración e incoherencia”. La nueva tecnología y la intervención del Estado habían frenado las consecuencias, y pensaba que con el tiempo el perfeccionamiento del “estudio electrónico de los datos económicos” reduciría las recensiones y también sería menor el carácter fatal y destructivo que había explicado el marxismo clásico.
Moch tampoco estaba de acuerdo con la tesis de que el capitalista en ese momento, quedándose con una parte del producto del trabajo de los asalariados (imaginamos que estaba hablando de la plusvalía), reducía el poder adquisitivo de los trabajadores, que no podrían comprar lo que necesitaban, ni que los beneficiarios de la plusvalía deseasen comprar más de lo que necesitaban. Los marxistas clásicos, siempre en opinión de nuestro autor, deducían de todo esto que el régimen capitalista no era viable, y que para vender sus mercancías sobrantes tenía que conquistar mercados extranjeros, entregándose al imperialismo económico o al colonialismo, provocando guerras, y en este sentido, recordaba a Jaurès cuando afirmó que “el capitalismo llevaba en sí la guerra como las nubes la tempestad”. Pero, de nuevo, los cambios tecnológicos y del uso de la energía habían permitido abaratar costes y reducir el margen de beneficios por unidad producida que sustituían, al menos, en parte la conquista de mercados exteriores con ventas más numerosas en el mercado interior.
(Continuará)
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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