Los inicios de las socialistas austriacas
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Textos Obreros
A la altura de 1914 la Socialdemocracia austriaca contaba con veintitrés mil afiliadas, mientras que los sindicatos tenían a cincuenta mil obreras en sus filas. Sin lugar era una considerable fuerza, como lo era también la de las socialdemócratas alemanas. Seguramente, serían los dos socialismos con más mujeres entre sus filas. En esta pieza iniciamos un estudio sobre estas mujeres socialdemócratas.
Fue en el año 1890 cuando arrancó el movimiento de emancipación de la mujer en el seno del socialismo austriaco. Al principio, lógicamente, eran pocas mujeres. Al tener prohibido pertenecer a organizaciones políticas, constituyeron la Sociedad para la Propaganda de la Cultura. Ese momento coincidió, además, con una política represiva contra los socialistas. Figura capital sería Victoria Kofler, la primera líder de dicha Sociedad, madre de familia numerosa y enferma de gravedad de tuberculosis. Aún así consiguió sacar tiempo de sus obligaciones y sufrimientos personales para dedicarse al compromiso. Hasta estando en la cama en la agonía no dejó el mismo, ni de colaborar en El Diario de las Obreras.
Otra de las pioneras fue Emma Adler, la esposa del líder socialdemócrata, quien se encargó de crear cursos para las obreras de idiomas, esto es, francés e inglés.
Entre las primeras militantes activas destacaron las mujeres de los obreros panaderos, al parecer. Como las primeras militantes no tenían formación política ni tampoco sindical, el Partido decidió ayudarlas con una especie de asesor, Gustav Hafner. Se dedicó a alentar a las afiliadas a hablar, corrigió los borradores de los discursos de las oradoras, les explicaba las reglas parlamentarias, etc.
Gracias a todos estos esfuerzos la Sociedad se afianzó, y consiguió desarrollarse en Viena, fundándose secciones locales con un Comité Director. Luego se emprendió una campaña de propaganda, y en el invierno de 1893 se creó un Club de Lectura y Discusión, denominado “Libertas”. Su objetivo era aumentar los conocimientos teóricos de las propagandistas a través de conferencias, que están a cargo de los oradores más destacados del Partido y de los estudiantes socialistas de la Universidad de Viena. Las conferencias iban seguidas de discusiones para aclarar los puntos que hubieran podido quedar oscuros en la charla.
El primer gran mitin que las mujeres socialistas tuvieron en Viena se realizó para protestar contra la carestía de las subsistencias. Sirvió para crecer.
Pero el evidente crecimiento de la militancia femenina en la causa socialista que se producía en Viena no se acompañó al principio con el mismo ímpetu en las provincias No había propagandistas suficientes, por lo que el socialismo encontró dificultades para extenderse. Por eso se decidió que los domingos las propagandistas viajaran fuera de la capital para poder celebrar mítines, regresar a casa y entrar a trabajar en la fábrica el lunes por la mañana.
En la crisis de 1894 las mujeres socialistas se movilizaron organizando mítines pidiendo que se diera ocupación a los parados.
Dos años antes, en 1892, se fundó el órgano de las proletarias por decisión del Congreso del Partido del año anterior. Estaríamos hablando del mencionado El Diario de las Obreras. Allí colaboraron Laura Marx Lafargue, Eleonor Aveling, es decir, las dos hijas de Marx, y Frieda Simón Bebel, la hija de Auguste Bebel. Su tirada no superó los dos mil ejemplares, y tenía muchas pérdidas. Pero las militantes femeninas lo sostuvieron. Al principio era un suplemento del diario socialista vienés, pero a finales de 1893 consiguió hacerse independiente.
Seguiremos estudiando el movimiento socialista femenino austriaco en un próximo artículo.
Hemos consultado el largo artículo de Edmondo Peluso, desde Viena, que publicó El Socialista en su número del 2 de junio de 1914. Peluso fue un periodista napolitano, antifascista y comunista, que sufrió la represión estalinista para ser fusilado en 1942. Había sido socialista en el PSI desde 1898 pero luego ingresó en 1921 en el PCI, el mismo año de su fundación. En 1827 pasó a residir en la URSS, enseñando italiano e historia del movimiento obrero hasta que entró en un verdadero calvario, que le llevaría a la muerte. Sería rehabilitado a título póstumo en 1956.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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