La Albania comunista
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Textos Obreros
En el año 1944, los comunistas albaneses, en torno al Partido del Trabajo Albanés y bajo el liderazgo de Enver Hoxha, tomaron el poder y reprimieron al resto de fuerzas, ya fuesen democráticas, nacionalistas o monárquicas.
Se implantó un régimen basado en la rígida planificación al estilo soviético, con colectivización del campo, abolición de la propiedad privada y un programa de industrialización forzosa. Dicho régimen era totalitario de partido único que monopolizaba todos los resortes del poder. Para mantener el orden se articuló una poderosa policía.
En política exterior se alineó, claramente, con las directrices estalinistas frente a la autonomía de la vecina Yugoslavia y se liquidaron todas las influencias de Tito en el gobierno y la administración albanesas. Se llegaron a cerrar las fronteras con este país. También se rompieron relaciones con Grecia, su otra vecina. Así pues, por tierra, Albania quedó aislada del mundo.
El giro en su política exterior llegó a principios de la década de los sesenta cuando se optó por acercarse a China en el conflicto que ésta venía manteniendo con la URSS. Moscú respondió rompiendo relaciones diplomáticas y Albania salió del CAME, especie de Mercado Común del Este controlado desde Moscú. Esta situación y la invasión de Checoslovaquia provocaron que Tirana decidiera salirse del Pacto de Varsovia. Todos estos acontecimientos condujeron inevitablemente a un mayor aislamiento de Albania y al mantenimiento de un sistema autárquico. Quedaba China pero cuando ésta decidió entablar relaciones diplomáticas con los Estados Unidos, Hoxha receló de este revisionismo; siempre se consideró uno de los garantes de la supuesta pureza del comunismo frente a cualquier cambio, actualización o revisión. A la muerte de Mao, y ante los profundos cambios que se empezaban a dar en el gigante asiático, también decidió romper relaciones con el gigante asiático. Era la dinámica del aislamiento. Hoxha quería velar por la pureza del comunismo, y así se constató en la Constitución de 1976.
Al comenzar la década de los ochenta, y ante el inevitable ocaso del líder, enfermo de diabetes, con graves problemas del corazón y en silla de ruedas, comenzaron importantes movimientos de los aspirantes al poder. El presidente del gobierno, Mehmet Sehu, apareció muerto en su domicilio, al parecer por un supuesto suicidio, en 1981. Ya había habido ejecuciones importantes antes como la del Beqir Balluku, general y ministro de defensa, que fue eliminado en 1974. Si antes dominaba la dinámica del aislamiento, ahora se pondría en marcha una época de tramas violentas en el seno del poder.
Desde 1983, Hoxha vivía apartado de sus actividades políticas y en 1985 moría. Le sustituyó Ramiz Alia, el elegido por el propio Hoxha a principios de la década, aunque la viuda del líder fallecido conservó cuotas de poder a través del control de las organizaciones sindicales y juveniles del Partido. Pero los tiempos estaban cambiando en el Este y Albania, por muy aislada que estuviese, no podía mantenerse al margen. Arreciaron las protestas populares. Además, miles de albanases ocuparon embajadas, o se lanzaron al mar hacia Italia. La presión mundial era grande y el gobierno albanés decidió dar una amnistía general y convocar elecciones. El régimen aislacionista comunista albanés comenzaba su final.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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