El antifranquismo en Cataluña. Segunda Parte
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Textos Obreros
Nada más comenzar los años sesenta empezó a aparecer una nueva protesta de signo contra el régimen franquista, más acorde con los nuevos tiempos, en paralelo a las protestas vinculadas al sindicalismo y a las inquietudes de los estudiantes. Aquella década terminó siendo intensa en una Barcelona que buscaba un futuro distinto.
El primer caso fue provocado, en realidad, por un miembro destacado de la prensa del régimen. Luis de Galinsoga era el director de “La Vanguardia Española”, el periódico clásico barcelonés que con el nuevo régimen tuvo que cambiar parte de su cabecera. Galinsoga había dirigido el ABC del lado sublevado en Sevilla en la guerra, y el régimen decidió nombrarle director del periódico catalán al terminar la misma, aunque la propiedad del diario había regresado a la familia Godó. Y en junio de 1959 estalló el conocido como “Caso Galinsoga”. Al parecer, al salir de misa en la Iglesia de San Ildefonso de Barcelona el 21 de junio de 1959 protestó porque la homilía se había pronunciado en latín. Se le contestó por parte del clero que en el resto de misas la homilía era en castellano y que, en todo caso, se contaba con el oportuno permiso para emplear el catalán. El periodista exclamó en contestación que “Todos los catalanes son una mierda”. Los jóvenes católicos, Cristians Catalans, entre los que destacaba Jordi Pujol, organizaron una campaña de boicot hacia el periódico. Es más, rompieron ejemplares en la calle, enviaron cartas a los anunciantes y repartieron folletos. Galinsoga intentó poner fin a la polémica con un artículo en el que negaba que hubiera dicho esa frase y se declaraba como “amigo de Cambó”. Pero eso no amainó la polémica. El periódico perdió cerca de veinte mil suscriptores y la tirada se redujo de forma notoria. El conde Godó, ante la grave situación, pidió al Gobierno que Galinsoga fuera destituido. Así ocurrió y se nombró como director a Manuel Aznar.
En 1960 tuvo lugar otro suceso, seguramente, mucho más notorio. Estamos hablando de los sucesos del Palau de la Música, en presencia del propio Franco, que había acudido a la ciudad seguramente para apaciguar un poco a la sociedad catalana a cuenta del asunto de Galinsoga. En el auditorio el público se puso a cantar el Cant de la Senyera, el himno catalanista prohibido taxativamente por las autoridades franquistas. Eso llevó a la detención de Jordi Pujol, que estaba en la organización de la protesta.
El 11 de septiembre de 1964 tres mil personas celebraron la Diada, algo terminantemente prohibido. La policía acudió al acto y empleó la violencia para disolver a los manifestantes.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.