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El antifranquismo en Cataluña. Tercera Parte


(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)

En 1966 ciento treinta sacerdotes marcharon por las calles de la ciudad en la que se denominó la “marcha contra la tortura”. Debemos recordar que en ese mismo año, en febrero, tuvo lugar la campaña “Queremos obispos catalanes” y en el mes de marzo se desarrolló la Capuchinada. Que desfilaran un centenar largo de sacerdotes por Barcelona fue un hecho inaudito.

Todo surgió, precisamente, como consecuencia de la Capuchinada. Uno de los detenidos de aquel encierro, Joaquim Boix, delegado de los estudiantes de la Escuela de Ingenieros y militante comunista, fue golpeado por la policía. Su abogado convenció a la madre de Boix para que denunciara la torturas. Eso motivó a los sacerdotes, todos con sus respectivas sotanas, para marchar desde la entrada de la Catedral hasta la Jefatura de Policía en Vía Layetana. Querían entregar una carta de protesta y en defensa de los derechos humanos. Pero la policía reprimió de forma contundente aquella manifestación con violencia física y verbal. Algunos de aquellos sacerdotes serían llevados ante el Tribunal de Orden Público, el TOP, con la acusación de haber organizado la protesta. Fueron Antoni Totosaus, Jordi Llimona, Ricarda Pedrals y Josep Dalmau. La Iglesia catalana, en su mayoría, se estaba alejando de los principios del nacionalcatolicismo, además de apostar por la defensa de la personalidad propia de Cataluña.

En el año 1969 se fundaba el Partit Socialista d’Alliberament Nacional dels Països Catalans, que aunaba el marxismo con el independentismo. Surgió como una escisión del FNC por parte de los sectores más izquierdistas, que criticaban al Frente por considerarlo una organización que vivía en el pasado. Josep Ferrer preparó un documento que definía a la formación como nacionalista y socialista. Había que expulsar a las denominadas “fuerzas de ocupación”, procurar la unidad de los Països Catalans, la creación del Estado socialista catalán y la constitución de una sociedad socialista catalana en el seno de la sociedad socialista internacional. Los medios a emplear eran el trabajo de concienciación sobre la doble opresión que padecería Cataluña, la nacional y la social, organizar a la clase obrera y defender la autonomía organizativa de la lucha. Además, los integrantes del partido defendieron un programa mínimo para pactar con otros grupos, basado en la libertad sindical, el derecho de huelga, la restitución del Estatut, y establecimiento de autonomías en Valencia y las Islas Baleares.

Se dedicaron a colocar esteladas, realizar pintadas y pegar carteles. Estas acciones hicieron que fueran detenidos.

En enero de 1971 convocó una manifestación en Barcelona en solidaridad por los juzgados en el Proceso de Burgos. Fueron doscientas personas. También apoyó a la Asamblea de Cataluña con el fin de que rel partido no se quedase aislado. Pero muy pronto entró en crisis, chocando, además, con el PSUC y Bandera Roja, acusando a ambos de ser españolistas.

Como consecuencia de la represión de la Capuchinada, se creó la Taula Rodona, una organización que agrupó a la oposición antifranquista. Después llegaría la Comisión Coordinadora de Fuerzas Políticas de Cataluña (Coord en diciembre de 1969, agrupando a la Esquerra, el Front Nacional de Catalunya, el Moviment Socialista de Catalunya, que luego sería la Convergència socialista de Catalunya (estas organizaciones socialistas serían el germen del futuro PSC), la Unió Democràtica de Catalunya, y el PSUC. Posteriormente, en 1974 se incorporaron los carlistas y el Partit Popular de Catalunya.

La Comisión Coordinadora dio a conocer una Declaración política donde se reivindicaban las libertades, la amnistía, el derecho de huelga, la adopción de políticas en favor de los trabajadores, el restablecimiento del Estatut y la convocatoria de elecciones para unas Cortes Constituyentes. La Comisión se disolvió en 1975. Los partidos entraron a formar parte del Consejo de Fuerzas Políticas de Cataluña.

Pero la gran organización antifranquista catalana fue la Asamblea de Cataluña, o Assemblea de Catalunya, que nació en noviembre de 1971 en la parroquia de San Agustín. Su propósito era exigir el restablecimiento de las libertades y de la democracia, la amnistía para todos los presos políticos y la consecución del estatuto de autonomía. Su lema fue:

“Llibertat, Amnistia, Estatut d’Autonomia”

Agrupó a los partidos políticos antifranquistas que hemos visto, pero también a otras fuerzas, las sindicales, grupos profesionales, asociaciones estudiantiles, el movimiento vecinal, grupos cristianos, asambleas comarcales, etc. Esa fue la clave de su éxito, porque tuvo un enorme eco en la sociedad barcelonesa y catalana, en general, a pesar de la dictadura.

Un momento difícil para la Asamblea, pero, en realidad, determinante en su gran éxito social, fue la conocida como la Caiguda dels 113, es decir, la Caída de los 113. El 28 de octubre de 1973 la policía detuvo en la parroquia de Santa María Mitjancera de Barcelona a 113 personas, representantes de los partidos, sindicatos y otras organizaciones de todo tipo. Inmediatamente se inició en Cataluña una gran movilización de apoyo a los detenidos, que alcanzó resonancia internacional. Ahí estaba, como hemos indicado, la razón del éxito que tuvo esta gran organización antifranquista. Su labor nada más morir el dictador fue clave para la Cataluña de la Transición.

Uno de los hechos más duros del tardofranquismo en Barcelona fue la ejecución de Salvador Puig Antich, anarquista y antifranquista barcelonés y miembro del Movimiento Ibérico de Liberación (MIL). Fue detenido el 25 de septiembre de 1973 y condenado a muerte por un consejo de guerra acusado del homicidio del subinspector de policía Francisco Anguas Barragán en Barcelona. Fue ejecutado por el procedimiento del garrote vil el 2 de marzo de 1974. Ese mismo día fue ejecutado en Tarragona Heinz Chez. Fueron las dos últimas personas ejecutadas de esa manera en España.

Su juicio y su ejecución levantaron una fuerte polémica en Europa, convirtiendo a Salvador Puig Antich en un símbolo del antifranquismo. El 16 de octubre de 2024, el Gobierno español le reconoció como víctimas del franquismo, declarando nula la sentencia del consejo de guerra, al considerar que fue “ilegal e ilegítimo”.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.

Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.

 


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