La revolución social mexicana
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Textos Obreros
El primer levantamiento serio contra Madero fue protagonizado por Zapata. La disolución de sus fuerzas y la entrega de las armas debía subordinarse a la promulgación de una ley agraria, el establecimiento del indulto general y un cambio institucional en Morelos. Madero no aceptó las demandas, y el levantamiento estalló el 25 de noviembre de 1911, con la proclamación del Plan de Ayala y la máxima de “Tierra, Libertad, Justicia y Paz”. El eje del Plan no era otro que la solución del problema agrario, y sirvió de inspiración a otros levantamientos que se fueron produciendo en distintos Estados.
Las fuerzas gubernamentales no pudieron dominar la insurrección. En esta nueva verdadera revolución destacó la figura de Pascual Orozco, jefe del ejército de Chihuahua, un personaje entre la revolución y el respeto al régimen de Madero, aunque al final se decantó por la primera en mayo de 1912, sin olvidar que, a pesar de ello, era financiado por la oligarquía porfirista de su Estado, interesada en derribar a Madero. Por otro lado, Orozco defendía el establecimiento de un programa social basado en la reducción de la jornada laboral, la limitación del trabajo infantil, subidas salariales, reforma agraria, y la nacionalización del ferrocarril.
Orozco venció a las fuerzas gubernamentales, pero sería frenado por el general Huertas, un personaje llamado a tener en un futuro próximo un gran protagonismo.
Ante la evidente debilidad de Madero, los porfiristas aprovecharon para emprender su propia rebelión, liderados por Félix Díaz, sobrino del dictador. La contrarrevolución constituyó una seria amenaza al hacerse con Veracruz, pero el movimiento felicista sería dominado y Félix Díaz enviado a prisión. También Bernardo Reyes, otro de los grandes líderes del porfirismo, fracasó desde Texas. --El final del régimen de Madero llegaría por la combinación entre la hostilidad del poderoso vecino del norte y por la presión de los más conservadores, a pesar de las derrotas de los porfiristas. El 9 de febrero de 1913, el general Mondragón, nuevo líder de la contrarrevolución, liberó a Bernardo Reyes y a Félix Díaz para plantar cara al presidente. El enfrentamiento es conocido como la Decena Trágica, diez días de bombardeos provocados por el general Victoriano Huerta, nombrado por Madero, que, de acuerdo con el embajador norteamericano, sirvieron de excusa para presionar al propio Madero por las consecuencias humanas y materiales de dichas acciones. Huerta terminaría por ponerse en contra de Madero, al que detuvo. Además, se puso de acuerdo con Félix Díaz, siempre bajo el paraguas norteamericano, y de ese modo, el primero sería nombrado presidente provisional con el fin de celebrar elecciones para que fuera elegido el segundo.
Por su parte, el Congreso, ante la ausencia de las altas dignidades, se vio obligado a nombrar como presidente a Huerta. Madero y el vicepresidente Pino Suárez fueron asesinados, encendiendo de nuevo la mecha de la revolución.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
Lo último de Eduardo Montagut
- Los que perdieron la vida en la costa de Ceuta: una prioridad de verdad
- Bibliografía sobre las relaciones entre España y Marruecos en el XIX y principios del XX
- La movilización de las mujeres familiares de parados en Reino Unido (1921)
- La moderación de un conservador sobre Marruecos: el caso de Cánovas del Castillo
- Una reflexión sobre los intelectuales en el socialismo en 1900