El trabajo a domicilio en Buenos Aires (1913). I
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Textos Obreros
Continuamos con el trabajo del senador hispano-argentino Enrique del Valle Iberlucea, que en España publicó El Socialista en septiembre de 1913.
En la anterior entrega vimos el comentario que el autor realizó sobre las causas de la proliferación del trabajo a domicilio en Buenos Aires. A continuación, pasaba a comentar el estudio sobre el trabajo de la mujer a domicilio que se había publicado en el Boletín del Departamento Nacional del Trabajo. Para el socialista dicho trabajo incluía datos muy elocuentes sobre la lamentable condición de la trabajadora de la aguja.
Ni eran buenos los sitios donde se trabajaba ni tampoco las remuneraciones que se percibían, sin olvidar que las jornadas de trabajo eran interminables. El artículo explicaba que el trabajo a domicilio de la mujer, en general, lejos de mejorar en sus condiciones, tendía a empeorar a medida, precisamente, que la trabajadora se hacía más diestra, empleando esta mano de obra para elaborar artículos baratos, no rigiendo el principio propio de las fábricas, esto es, que a mayor habilidad de ejecución mejor salario. Eso obligaba a actuar para establecer medidas de protección de este trabajo.
Los trabajadores a domicilio constituían una verdadera legión, tanto en la capital federal como en las provincias. Eso era otro motivo para que se legislara con prontitud en beneficio de los trabajadores, de la industria, en fin, “de la salud física y moral de la Argentina”.
Donde más abundaba el trabajo a domicilio era en los sectores del vestido y tocador, incluyendo la elaboración de alpargatas, calzados, acolchados, confecciones, corsets, corbatas, guantes, impermeables, peletería, moda, sastrería, lavado, planchado, sobreros, zapatos y aparado. En Buenos Aires habría 39.160 trabajadores en estos sectores. Pues bien, 10.079 lo hacían en talleres y en fábricas, y el resto, es decir, más del doble, en su domicilio.
Las cifras más detalladas eran las siguientes, en relación con los trabajadores a domicilio:
-1.417 camiseras.
-3.872 en calzado.
-2.954 en artículos de ropería.
-2.443 en confecciones.
-5.516 en artículos de sastrería.
-4.250 en ropa militar.
Pero, al parecer, estos datos podrían ser incompletos. En el censo municipal del centenario se explicaba que había 90.256 personas mayores de catorce años que trabajaban en la industria del vestido y el tocador, con 1.955 bordadoras, 16.315 costureras, 16.086 modistas, 11.460 planchadoras, 693 chalequeras, 1.049 corseteras, 801 pantaloneras, 189 corbateras, 15.621 zapateros, 10.358 sastres, 1.189 sastres cortadores, 4.301 lavanderas, 749 colchoneros, 166 gorristas, 148 pasamaneros… Así pues, en Buenos Aires habría más de 60.000 obreros a domicilio.
En la siguiente pieza veremos salarios y jornadas laborales.
Fuente: número del 19 de septiembre de 1913 de El Socialista.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.