Pensando en el pasado sobre la reducción de la jornada laboral
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Textos Obreros
Luis de Zulueta publicó en El Socialista una columna muy ilustrativa para nuestro presente porque, además, de tratar sobre cooperativas, reflexionó sobre la jornada laboral en relación con lo que había hecho Robert Owen en su tiempo, a partir de la lectura de una edición francesa de 1872 de El Capital de Marx.
Lo que nos parece ilustrativo fue el hecho de que esa columna del intelectual español se publicó el primero de mayo de 1923 para recordar que lo que había realizado el socialista utópico Owen se había considerado en su tiempo como un “delirio irrealizable”, porque había planteado la jornada de diez horas en su fábrica de New-Lanarck. En su época jornadas laborales de doce horas se consideraban como “moderadas y humanas”. Si se hablaba de bajarla a las once horas se consideraba que eso era poco menos que una “predicación disolvente” que arruinaría la industria y corrompería al obrero al entregarlo a la ociosidad. En realidad, las jornadas laborales eran mucho más largas, de entre trece y catorce horas, con casos máximos de dieciséis y dieciocho. Así pues, hablar de diez horas se había tildado de “utopía proletaria”.
Pero Luis de Zulueta hablaba que esa “utopía” se había realizado ya y se había superado. En el tiempo que escribía, al comenzar la década de los años veinte, se decía lo mismo sobre el establecimiento de la jornada de ocho horas, porque se consideraba que era el camino hacia la destrucción de la industria y la desmoralización del trabajador. Pero los hechos contradecían estas visiones apocalípticas, si se nos permite, el término.
Bueno, ¿y qué se dice ahora?, terminamos nosotros. La historia nos ofrece siempre materiales harto sugerentes.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.