Sobre la industria cinematográfica y los trabajadores del cine en el mundo a fines de los veinte
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Textos Obreros
La OIT empezó a interesarse por las condiciones laborales en las empresas del cine en la segunda mitad de los años veinte. Comenzaron a estudiar la dimensión de dicha industria. El capital invertido a finales de dicha década podía alcanzar los 4.000 millones de dólares y casi la mitad de esa cifra solamente correspondía a los Estados Unidos, cuya industria se encontraba entre las principales del país. Después venían los distintos estados occidentales europeos, destacando mucho Francia, además del Reino Unido y Alemania. En el último de estos países había una sociedad que por sí sola poesía 45 millones de marcos.
Había unas 57.000 salas de proyecciones en el mundo. Casi la mitad se encontraban en Estados Unidos.
En 1927 se habían realizado 1.859 películas, y de nuevo, lógicamente la parte del león se la llevaba Estados Unidos. Se había calculado que en dicho país los gastos de producción de un gran estudio eran por término medio de mil dólares por hora. Cada hora de trabajo en un estudio daba lugar a una media de seis seguros de proyección de película terminada.
Las empresas cinematográficas ocupaban un gran número de trabajadores manuales, empleados y trabajadores intelectuales. En los Estados Unidos había 225.000 obreros, 30.000 figurantes y varios miles de artistas empleados en la producción de films. Por su parte, la principal empresa alemana empleaba por sí sola 4.000 trabajadores. Los estudios franceses solían ocupar un millar de artistas, otro de técnicos y más de 4.000 figurantes. Mientras tanto, en el Reino Unido unas 70.000 personas se ganaban la vida en la industria del cine.
Estas cifras en relación con el número de trabajadores tenían que llamar la atención de la Organización Internacional del Trabajo. Además, como era una industria relativamente joven y que se extendía y modificaba rápidamente, no había sido posible reglamentar en todas partes y de forma conveniente las condiciones de trabajo.
La Comisión consultiva de trabajadores intelectuales acababa de encargar a la OIT que continuase sus investigaciones sobre esta cuestión, manteniéndose en contacto con las organizaciones profesionales de patronos y artistas, con la ayuda de técnicos especialistas en la materia y estudiando, en primer lugar, las cuestiones relativas a la jornada laboral, la higiene y seguridad y sobre el empleo de los niños.
Hemos trabajado con el número del 9 de marzo de 1930 de El Socialista.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.