El Congreso de Quaregnon para el socialismo belga
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Textos Obreros
El Congreso de Quaregnon de 1894 es fundamental en la historia del Partido Obrero Belga. En el mismo se aprobó la Carta de Quaregnon, y en la misma tuvo mucho que ver Émile Vandervelde. Fue la base del programa del socialismo belga al menos hasta la Segunda Guerra Mundial, haciendo una lectura propia del marxismo, defendiendo la emancipación del proletariado y la abolición de las clases y la propiedad o control colectivo de los medios de producción. Las líneas generales fueron las siguientes:
1. La riqueza, y especialmente los medios de producción son o agentes naturales o fruto del trabajo manual e intelectual de las generaciones anteriores, así como de la generación actual. En consecuencia, deber ser considerados como patrimonio de la humanidad.
2. El derecho al disfrute de ese patrimonio por parte de individuos o grupos no puede tener otro fundamento que la utilidad social y otro fin que el de asegurar a todo ser humano la mayor suma de libertad y bienestar.
3. La realización de este objetivo o ideal es incompatible con el sistema capitalista, que dividiría a la sociedad en dos clases necesariamente antagónicas: una que gozaba de la propiedad de no trabajar, y la otra, obligada a abandonar una parte de su producto a la clase poseedora.
4. Los trabajadores no podrían esperar su completa emancipación más que con la supresión de las clases y de una transformación de la sociedad. Dicha transformación no sería solamente favorable para el proletariado sino para toda la humanidad. Pero como era contraria a los intereses de la clase poseedora, la emancipación de los trabajadores debía ser obra exclusivamente de los trabajadores mismos.
5. Su finalidad en el orden económico debería ser la de asegurar el uso libre y gratuito de todos los medios de producción. Ese objetivo no podría ser alcanzado en una sociedad en la que el trabajo colectivo reemplazaba cada vez más al trabajo individual, mas que por la apropiación colectiva de los agentes naturales y de los instrumentos del trabajo.
6. La transformación del régimen capitalista en régimen colectivista debía necesariamente ser acompañada de transformaciones correlativas:
6.1. En el orden moral, por el desarrollo de los sentimientos altruistas y la práctica de la solidaridad.
6.2. En el orden político por la transformación del Estado en administración de las cosas.
7. El socialismo debería, pues, proseguir simultáneamente la emancipación económica, moral y política del proletariado. El punto de vista económico debía ser predominante porque la concentración de los capitales en manos de una sola clase constituía la base de todas las otras formas de dominación.
Para la realización de estos principios, el Partido Obrero Belga declaraba lo siguiente:
1. Que se consideraba como el representante no solamente de la clase obrera, sino de todos los oprimidos sin distinción de nacionalidad, culto, raza o sexo.
2. Que los socialistas de todos los países debían ser solidarios, ya que la emancipación de los trabajadore no es una obra nacional, sino internacional.
3. Que en su lucha contra la clase capitalista, los trabajadores debían combatir por todos los medios con su poder, y en particular con la acción política, por el desarrollo de asociaciones libres y por la divulgación de los principios socialistas.
Conocemos este programa que, insistimos es fundamental en la historia del socialismo belga, gracias al esfuerzo divulgativo de El Socialista. Se publicó en su número del 7 de agosto de 1952.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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