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Evaristo Bozas Urrutia y el movimiento obrero chileno hacia 1912


(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)

El guipuzcoano Evaristo Bozas Urrutia (1886-1929) fue un periodista y escritor, natural de Rentería, que desarrolló una intensa carrera en Sudamérica, en Argentina, fundando el Diario del Pueblo, para luego pasar a Montevideo donde trabajó en El Diario Español. Allí también fue socio fundador de la Sociedad de Confraternidad Vasca Euskal Erria de Montevideo, así como de su órgano de expresión, donde protagonizó una intensa polémica con su otro fundador, Arnaldo Parrabere. Después regresaría al País Vasco, trabajando en distintos medios, para volver a Argentina y generar muchas polémicas y enemigos, estando ahí la causa de su muerte, ya que fue asesinado. Pues bien, en este artículo nos acercamos al estudio que realizó sobre el movimiento obrero chileno, y que publicó en Vida Socialista en enero de 1912.

Bozas afirmaba que, a pesar del retraso, pobreza y el nivel de analfabetismo que se padecía en Chile contaba con un potente movimiento obrero y, curiosamente, ajeno a la influencia extranjera, un factor preponderante, en su opinión, en los movimientos obreros argentino, uruguayo y brasileño.

Si no había en ese momento Partido Socialista en Chile (lo habría, como bien sabemos, a partir de su fundación en 1933), sí existían socialistas, y además estaría el Partido Demócrata, compuesto por obreros, artesanos, pequeños burgueses, intelectuales, y que defendía los intereses proletarios en los Municipios y en el Parlamento. Bozas valoraba mucho a esta formación política porque consideraba que era el producto del medio social chileno, con rasgos originales en relación con la manera de entender y practicar la democracia. No era un partido de clase, pero se aproximaba, siempre según su opinión, a lo que era un Partido Socialista por las cuestiones sociales que planteaba, por la forma de defenderlas, por la valía de sus componentes y porque detectaba que en los últimos tiempos estaba evolucionando hacia el socialismo, de forma paralela al desarrollo industrial del país y por la incorporación de los emigrantes, que llevaban las tradiciones y experiencias obreras europeas.

Por nuestra parte queríamos recordar que el Partido Demócrata fue creado en 1887 y que se dedicó a defender los intereses obreros. Nació por iniciativa de un grupo de miembros del Partido Radical con estas preocupaciones sociales. Entre ellos estaba la figura de Malaquías Concha Ortiz. Al parecer, el Partido comenzó a tener fuerza en el seno del mundo artesanal, de mutualidades, sociedades de socorros mutuos, etc., tanto de Santiago, como de Valparaíso y de la zona minera del norte del país. En todo caso, Bozas recordaba que en el seno del Partido se empleaba un trato “típicamente burgués”, con el “señor”, el “don”, frente al trato socialista de “compañero”, “camarada” o “ciudadano”. Eso revelaría, en su opinión de que era una formación burguesa, pero, al parecer estas fórmulas estaban decayendo.

El Partido había defendido en los Municipios un programa municipal basado en la municipalización de los servicios públicos, protección a los que no podían trabajar, cantinas (comedores) escolares, y agua gratuita, un tema fundamental porque en el norte de Chile el líquido elemento era un verdadero artículo de lujo.

Al parecer, se esperaba que aumentara su fuerza parlamentaria de cinco a catorce diputados en unas elecciones próximas, fruto de una coalición. Para Bozas la representación obrera en el Parlamento era fundamental porque propiciaba proyectos de ley sobre accidentes de trabajo, higiene en los talleres, trabajo femenino e infantil, pago de salarios en dinero en efectivo, jornada máxima laboral, seguro obrero, creación de los Ministerios de Trabajo, Higiene, Previsión Social, Agricultura y Colonización Nacional. Al parecer, también los diputados obreros habían presentado un proyecto completo de reforma constitucional en relación con la libertad de cultos, la remuneración del trabajo parlamentario, una reforma fiscal en sentido progresivo, el enjuiciamiento público, la supresión del Senado, la elección directa del presidente y vicepresidente de la República, y la abolición de los empleos públicos, así como el establecimiento de la instrucción obligatoria.

Por otro lado, Bozas explicaba que en Santiago existía un numeroso grupo de socialistas, una Escuela Socialista, y que publicó un periódico titulado El Socialista. En Tarapacá, en Iquique, el nombre del Partido Demócrata había sido sustituido por el de Democracia Socialista. En esa zona había que destacar la figura del tipógrafo y periodista obrero Luis Emilio Recabarren y el tipógrafo Aguirre Bretón, un socialista bilbaíno. No debemos olvidar que Recabarren fue el primer pensador marxista chileno, un intenso organizador de periódicos obreros y organizaciones, así como el futuro fundador del Partido Comunista dentro de la Internacional. El propio Bozas dedicaba gran parte de su análisis a glosar su vida y obra hasta el momento, para terminar haciendo una reseña de los principales periódicos obreros:

El Trabajo, aparece en Lautaro; Los Debates, en La Serena; El Paladín (revista), en Santiago; La Tribuna, en Santiago; El Melipillano, en Melipilla; El Heraldo, en Concepción; La Razón, en Ovalle; El Chañaral, en Chañaral; El Ideal, en Mulchen; El Proletario (bisemanario). en Tocopilla; La Voz del Obrero (diario), en Taltal, y El Grito Popular (trisemanal), en Iquique, dirigido por Recabarren.

Como fuente principal hemos empleado el número 101 de Vida Socialista, de 7 de enero de 1912.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.

Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.

 


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