César García Iniesta contra las Diputaciones Provinciales en 1921
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Textos Obreros
En los últimos años ha habido un debate sobre la necesidad o no de que desapareciesen las Diputaciones Provinciales donde siguen existiendo, es decir, en las Comunidades Autónomas pluriprovinciales. Pues bien, la cuestión no es nueva, aunque con distintos argumentos en contextos históricos diferentes. En 1921 hemos encontrado la opinión del periodista César García Iniesta, muy activo en la prensa madrileña y, en concreto, en El Socialista, donde fue redactor. En este articulo veremos sus argumentos en vísperas de las elecciones provinciales de junio de ese año, y que vinculaban a las Diputaciones con el caciquismo. En todo caso, es significativo el subtítulo de su columna: “Mientras son suprimidas”, que aludía al hecho de que mientras se conseguía la supresión de estos organismos no se podían dejar en manos de los caciques, sino que había que acudir a votar para llevar representantes socialistas a las mismos.
García Iniesta defendía que eran instituciones de la Administración llamadas a desaparecer, aunque reconocía que su fin tardaría en producirse porque eran necesarias para los caciques. Las Diputaciones, para nuestro autor, eran una carga económica, y en muchos casos abrumadora sobre las haciendas municipales. Y no eran eficaces. Consideraba que de todas las administraciones públicas era la que peor funcionaba, no atendiendo debidamente a las carreteras, los caminos o la beneficencia, y todo estaba al servicio de los favorecidos de los caciques de cada provincia. Su funcionamiento interno era, además, arbitrario, y dominado por esos mismos caciques.
Las Diputaciones serían viveros de gobernadores, donde los aspirantes se adiestraban en el “arte de la política picaresca”.
Por todo ello, había que insistir en demandar que estas instituciones desapareciesen, por “higiene política”, por economía de los pueblos, porque la población se liberase de los caciques, y para que no absorbiesen las energías municipales, pero no por detestarlas había que abandonarlas en el presente en las manos de esos caciques, que dominaban hasta el ingreso en un hospital o de un necesitado en un establecimiento de beneficencia, sin olvidar otras intervenciones en relación con la tramitación de los expedientes de quintas, multas, revisión de cuentas municipales, etc..
Por eso, una cosa era abogar por su supresión y otra dejar que siguieran así. García Iniesta estaba llamando a la movilización electoral para que en las Diputaciones hubiera socialistas porque eran organismos políticos. El Partido Socialista no debía abandonarlas al rival político. Había que luchar contra el caciquismo. Y debía haber socialistas en las Diputaciones para que los establecimientos hospitalarios y de beneficencia fueran realmente para auxiliar a quien lo necesitase y no como un instrumento de favores electorales ni para satisfacer ambiciones personales.
“Los trabajadores no tienen derecho a abandonarlas”
La columna se publicó en el número de primero de junio de 1921. Sobre el autor de la misma es conveniente acercarse al Diccionario Biográfico del Socialismo Español.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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