Los problemas de vivienda en Viena al terminar la Gran Guerra
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Textos Obreros
Estamos analizando en distintos artículos la política social de vivienda de la socialdemocracia austriaca en distintos artículos para profundizar en una de las obras prácticas más importantes emprendidas por el socialismo en la historia europea, ya que el gran esfuerzo desarrollado trascendió ya en su momento las fronteras austriacas, y en España se siguió con mucho interés por parte de los socialistas, insertando noticias y análisis en El Socialista.
Al respecto, Cayetano Redondo, publicó en el verano de 1927 un detallado artículo sobre la construcción de 25.000 viviendas obreras por parte del Ayuntamiento socialista de Viena. Ya hemos visto alguna barriada popular en un anterior artículo, y más veremos en el futuro. Pero ahora queremos, de la mano de Redondo, analizar cuál era la situación previa para hacernos una idea de la empresa realizada.
El que llegaría a ser diputado por Segovia y alcalde de Madrid conocía bien la realidad vienesa. Estuvo en la Escuela de vacaciones de Viena y, al parecer, no dejo de tomar notas. El mismo confesaba que con las mismas tenía material suficiente para escribir un libro.
Redondo explicaba que Viena contaba con dos millones de habitantes, siendo un centro fabril con industrias metalúrgicas, siderúrgicas, textiles, curtidos, papel, construcción y artes gráficas.
Viena era una ciudad de contrastes porque junto con su aspecto esplendoroso había otro mundo donde la situación de sus habitantes no tenía ningún glamour, precisamente.
La vivienda obrera era oscura, triste, maloliente, estrecha e incómoda. En una reducida habitación estaban recluidos gran parte del día la madre y los niños, y de noche dormían “en repugnante promiscuidad las criaturas y las personas mayores”. La natalidad era muy alta, pero la mortalidad infantil lo era más, dado este entorno vital.
Pero el problema era más grave porque había mucha gente que ni tan siquiera contaba con una vivienda, por muy mala que fuera, ya que en Viena no era raro que hubiera personas que se refugiasen durante la noche bajo los arcos de los puentes del río Danubio, un lugar nada sano para estar.
La escasez de viviendas era un hecho evidente, y favorecía a los propietarios de las mismas porque podían cobrar alquileres muy altos. Se calculaba que los obreros tenían que destinar cada mes la cuarta parte de sus salarios para este fin.
En el siguiente artículo estudiaremos qué planteó la socialdemocracia una vez terminada la Gran Guerra y producido el desmoronamiento del Imperio austro-húngaro.
Sobre Redondo hemos publicado en El Obrero algunos trabajos, además de que conviene acercarse al Diccionario Biográfico del Socialismo Español. Como fuente hemos trabajado con el número 5763 de El Socialista de 24 de julio de 1927.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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