Los problemas laborales en Illa de Arousa a principios del siglo XX
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Textos Obreros
La Sociedad de Oficios Varios, constituida en Illa de Arousa en 1902, denunció, en junio del siguiente año, a través de las páginas de El Socialista, la situación de los trabajadores dedicados a la salazón y conservas de pescado. Aportamos este material dentro de nuestro objetivo de dar a conocer la realidad laboral y del movimiento obrero del pasado siglo.
La jornada laboral comenzaba a las cuatro y media de la mañana hasta que se ponía el sol. Los salarios también eran muy bajos. A los soldadores se les pagaba entre 8 y 10 reales y los toneleros recibían entre 5 y 6 y medio reales. El salario de las trabajadoras era sensiblemente inferior, entre 2 y 3 reales. Por otro lado, había descuentos del jornal si el trabajador se descuidaba cinco minutos al entrar a trabajar. En caso de trabajar más horas, hasta las once el pago de las horas extras era muy escaso.
Los trabajadores, como particulares, y no dentro de la Sociedad, solicitaron el descanso dominical, pero la patronal se negó. Tenemos que tener en cuenta, según estamos profundizando en el análisis del trabajo en este tipo de industria alimenticia, que las fábricas tenían que estar produciendo constantemente por cuestiones de conservación del pescado; de ahí esas interminables jornadas y sin descansos dominicales, aunque, como hemos visto en otras ocasiones, el movimiento obrero, aún aceptando que las fábricas tenían que tener largo horarios, defendió la creación de turnos y, de ese modo, rebajar sustancialmente la jornada laboral de los trabajadores y trabajadoras.
Otra de las peticiones obreras tenía que ver con el aumento salarial. Se solicitó un aumento del 20% en el jornal de todos los trabajadores.
Se solicitó un cambio de jornada para el invierno y el verano. Para el primer caso, entre el 15 de septiembre al 15 de marzo se pidió que la jornada fuera desde que salía el sol hasta su puesta y con un descanso de hora y media. Entre el 16 de marzo y el 14 de septiembre el horario tenía que comenzar a la seis de la mañana hasta la puesta de sol con dos horas y media de descanso.
También se reclamaba un aumento en el pago de las horas extras y que solamente se trabajase en domingo en caso de necesidad.
La respuesta de los fabricantes fue negativa para todas las peticiones. No estaban dispuestos a variar los jornales, prefiriendo antes cerrar las fábricas.
Antes esta postura los soldadores, que eran el colectivo más numeroso de trabajadores comparado con los demás, se declararon en huelga. Los patronos decidieron despedir a todo el personal, hombres y mujeres, unas 260 personas.
El conflicto, a principios de junio de 1903, estaba servido. No sabemos cuánto duró el conflicto, pero sí que consumió todo o casi todo el mes de junio.
Hemos consultado el número 902 de El Socialista de 19 de junio de 1903, y siguientes de dicho mes.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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