La exportación y carestía del arroz en Valencia en la primavera de 1915
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Textos Obreros
Si en un artículo anterior estudiamos el problema de la exportación de garbanzos desde el puerto de Málaga, en el presente planteamos para la misma época, en la primavera de 1915 la exportación de arroz desde el puerto valenciano y sus consecuencias según la prensa.
El Pueblo, el diario que fundó Blasco Ibáñez, y órgano del blasquismo, afirmaba que había comenzado en los muelles el embarque de 25.000 sacos de arroz destinados a la exportación, negocio de “acaparadores y traficantes”. Se informaba que habían sido inútiles las protestas de la prensa y las quejas de la opinión. Se anunciaba que los valencianos tendrían que pagar más caro el arroz que donde no se cosechaba. Después de esa expedición se anunciaba que vendrían más.
Por su parte, La Correspondencia de Valencia, en origen un periódico conservador, y que terminaría siendo autonomista y profundamente contrario a El Pueblo, se preguntaba por qué la Agrupación de comerciantes de la Lonja se había negado a dar a las autoridades los precios de los trigos, harinas, alubias y arroces. Se preguntaba, además, si la Junta de la Lonja acordaba una cosa y los exportadores asociados obraban por su cuenta y vendían a los precios que se les antojaba. El periódico pensaba que el gobernador civil y el alcalde no tolerarían que continuara el actual desbarajuste y obligarían a que se cumpliera la ley.
El Socialista afirmaba, por su parte, que para nada servían las protestas, y quedaba demostrado hasta la evidencia el negocio que algunos realizaban amparados por el poder público.
Todo el mundo sabía que la exportación de arroz ocasionaba graves perjuicios a los consumidores.
Pero había más. En el Boletín Oficial de la Provincia se insertaba una circular ordenando a los labradores, almacenistas, molineros, etc., que después de las operaciones del día, presentasen ante su Alcaldía respectiva declaración jurada de la cantidad de arroz que tenían, advirtiéndose que no se toleraría un error que excediese del 10%, y que serían multados con 500 pesetas los que hubieran ocultado cantidades superiores al error que se toleraba. Los socialistas se asombraban de que las autoridades consintiesen un fraude del 10%. De ese modo, se podía distraer una cantidad de sacos, con lo que las autoridades ayudaban a los acaparadores en sus objetivos.
Para El Socialista era una “indignidad lo que amparan las autoridades y consiente la opinión”.
Hemos trabajado con el número 2139 de El Socialista, de 2 de abril de 1915.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.