Huelga
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Textos Obreros
La huelga es la suspensión colectiva del trabajo como medio de fuerza para obtener reivindicaciones laborales, sociales y hasta políticas. Es el medio de presión tradicionalmente empleado por el movimiento obrero desde la Revolución Industrial.
El movimiento obrero de signo socialista siempre consideró la necesidad de estudiar bien la declaración de una huelga, si se tenía posibilidad de triunfo, si se contaba con una buena caja de resistencia y/la solidaridad de otras sociedades obreras, y si no peligraba la organización sindical.
La huelga general ha sido considerada por el sindicalismo revolucionario como el medio más adecuado para conseguir el triunfo de la Revolución sobre las fuerzas económicas, sociales y políticas que sostendrían el capitalismo. A través de la huelga general, los sectores productivos pasarían a manos de los obreros y campesinos, quienes expropiarían los medios de producción. Estos medios se organizarían a través de sindicatos, comités y cooperativas. Es la expresión máxima de la acción directa. En la Carta de Amiens de 1906 de la Confederación General del Trabajo de Francia se estableció que la huelga revolucionaria era el camino para llegar al final del proceso revolucionario, llegando a la total emancipación del capitalismo. En aquella reunión se reafirmó la independencia de los sindicatos frente a los partidos políticos.
Por su parte, en el campo socialista la cuestión de la huelga general fue intensamente debatida en la Segunda Internacional. En 1904 se llegó a una postura de compromiso sobre la huelga general que, en el fondo, suponía la renuncia a este instrumento para terminar con el capitalismo. Pero, al año siguiente, se reabrió el debate cuando estalló la Revolución rusa de 1905, iniciada con una huelga general. Por fin, en 1906, fueron derrotadas las tesis revolucionarias en el seno de la Internacional y se desechó definitivamente el empleo de la huelga general.
En España, tanto la CNT como la UGT, utilizaron la huelga general en distintos momentos y ámbitos geográficos: en 1902 en Cataluña y en 1917 en toda España. En la línea de lo que hemos estudiado sobre las diferencias entre el sindicalismo revolucionario y el socialismo, el anarcosindicalismo español siempre fue más partidario de la huelga general que el sindicalismo socialista. Para los socialistas la huelga general generaba un desgaste de las fuerzas sindicales, y había que emplearse con mucho cuidado, empleando previamente otras formas de presión, además de fomentar la negociación.
La huelga general no tiene, en la actualidad, un carácter revolucionario, ya que se emplea como un medio para solucionar problemas que no encuentran salida mediante huelgas parciales, o para acelerar cambios políticos y sociales.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.